El amigo de las tormentas

5/31/2006

Cómo ser periodista y no morir en el intento

En Periodista Digital se ufanan mucho del miedo que la prensa tradicional le tiene a los nuevos medios digitales. Es bastante frecuente leer joyitas como: "Nos temen. Los grandes medios tradicionales están aterrados ante la perspectiva de que los digitales y los gratuitos acaben con su reinado de tantos años. Por ello, desde la aparición de la prensa en Internet se han lanzado a un desaforado ataque, a veces evidente, a veces mediante sibilinas presiones, para intentar desprestigiar lo que, de facto, es el futuro de la profesión."
http://blogs.periodistadigital.com/periodismo.php
/2006/05/30/iquien_teme_a_la_prensa_digital

El futuro de la profesión no debería pasar por noticias sin contrastar, informaciones tendenciosas y un cuidado anecdótico por la gramática y la ortografía. Sin embargo, no encuentro mejor manera de bajarles los humos a estos nuevos jerifaltes de la prensa (y de paso que la gente se entere de cómo están las cosas en nuestro sector) que uno de los comentarios que un tal Antonio ha publicado sobre la noticia. Muy grande, aún peor, muy cierto:
"No me extraña que les tengan miedo, teniendo en cuenta que en periodistadigital.com hay periodistas que cobran 500€ al mes es fácil crear un periódico. Ni el último de los inmigrantes ilegales está más de 2 meses en un trabajo por ese dinero, sin embargo en este país la mano de obra cualificada se maltrata. Admito que seguramente el director de este periódico trabajará por 700€ al mes, vamos... fijo. "

5/30/2006

Los archivos del mal: Hannah y sus hermanas

Érase una vez en NY
Un lugar común entre los numerosos detractores de Woody Allen es que lleva décadas haciendo la misma película. Otros, verdaderos devotos del director neoyorkino, se ven reflejados por los neuróticos intelectuales que retrata en sus filmes. Ambos grupos están de acuerdo en, al menos, un punto: Allen ha ido tejiendo a lo largo de su carrera las redes de un universo particular, del que es a la vez demiurgo y participante; un universo que gira siempre sobre los mismos ejes, en el que es capaz de zarandear sin piedad a sus criaturas, o mostrarse increíblemente tierno con ellas. Y ello a pesar de que Allen Stewart Konigsberg haya declarado en más de una entrevista que poco o nada tiene que ver con su personaje fílmico.

Y en el principio fue Annie Hall (Annie Hall,1977), verdadero Big Bang del universo alleniano. El cómico dejó aparcado el humor a lo slapstick de sus primeras películas y se hizo director, comenzando a esculpir algunas de las obsesiones que se irían repitiendo a lo largo de su filmografía durante los años posteriores: las relaciones de pareja, con sus múltiples vértices en Interiores (Interiors, 1978); la relación de amor-dependencia con Nueva York en Manhattan (Manhattan, 1979); y el escapismo a través del arte, especialmente el cine, en La Rosa Púrpura de El Cairo (The purple rose of Cairo, 1985), como forma de sobrevivir y/o evadirse precisamente de las relaciones de pareja y de Nueva York.

Annie Hall, pero también Mía Farrow. Para entender Hannah y sus hermanas (Hannah and her sisters, 1986), hay que remontarse al momento vital de Allen, unido a una mujer radicalmente opuesta a Diane Keaton, con la que compartió hasta 13 películas, y que acabaría influyendo en el tono sombrío de muchas de ellas. Pero en 1986, tan sólo un año antes del nacimiento de su primer hijo en común, Woody Allen era un hombre enamorado.

Hannah y sus hermanas corresponde pues a uno de los mejores momentos, tanto a nivel creativo como vital, del realizador. Se trata de su libro de estilo, corregido y ampliado con una sonrisa enorme. Un poema de amor (a la ciudad y sus habitantes, al cine, a la música, a su mujer...), que invita a ser leído una y otra vez.

El argumento no puede ser más representativo del sello Allen: En el marco de un Nueva York sofisticado y elegante, las historias sentimentales y familiares de tres hermanas de caracteres muy diferentes (Hannah, Holly y Lee), se entrecruzan a lo largo de dos años y Tres cenas de Acción de Gracias.

Pero en Hannah y sus hermanas hay también espacio para la búsqueda formal. Tan seguro se muestra Allen de los materiales que maneja, que es capaz de reinventarse y abrir nuevas vías creativas sin dejar de ser fiel a sí mismo. Y es que se trata en realidad de (al menos) dos filmes en uno. La trama principal entrelaza las historias de las tres hermanas, sus devaneos amorosos y crisis vitales y creativas, y su búsqueda de la felicidad, o al menos de cierta estabilidad.

La estructura de la película intenta reflejar este pequeños caos, en el que la normalidad sólo se consigue alcanzar al principio y al final de la narración, con sendas reuniones familiars. En el ínterin, la acción se fragmenta a medida que lo hace la vida de los protagonistas. Así, Hannah y sus hermanas se subdivide por medio de capítulos subtitulados, en los que se intercalan flashbacks y fragmentos de viejas películas mudas. Se trata de una composición coral en la que el peso entre los personajes está razonablemente bien repartido, y que se beneficia de un excelente reparto. Algunos de aquellos actores, como Barbara Hershey, nunca volvieron a estar bien (a Caine, en su papel de Elliot, el adúltero marido de Hannah hay que darle de comer aparte).

En cierta manera, las tres hermanas son esterotipos neoyorkinos fácilmente reconocibles, en ocasiones incluso funcionan como apéndices del propio Allen. Holly es una artista torturada, cuya incapacidad de enfrentarse a la vida le lleva incluso a hurgar en los secretos de un matrimonio (de Hannah y Elliot) para tratar de evadirse de sí misma a través del arte. Lee vive en una buhardilla del Soho con un maduro pintor minimalista (Max Von Sidow) y Hannah...bueno, Hannah es un regalo de Allen para Mía Farrow. Se trata de un personaje que no es tan decisivo en la trama como podría inferirse del título de la cinta, pero a quien el director dedica los mejores planos, a quien trata con más dulzura la cámara. La perfección del personaje le hace incluso parecer demasiado distante y ajena a los vaivenes sentimentales de sus hermanas. En cualquier caso, nunca lleva el peso de la narración, pero Allen se encarga de que su presencia siempre se intuya.

Pero además, Hannah y sus hermanas es la crónica de la bajada a los infiernos de Mickey Sachs, ex-marido de Hannah. Sachs/Allen entra y sale de escena a discreción, sin que por ello la trama principal se resienta en absoluto. La presencia de este hipocondríaco realizador de televisión le permite a Allen introducir uno de los temas que desarrollará a lo largo de posteriores filmes, como Otra mujer (Another woman, 1988), Delitos y Faltas (Crimes and misdemanors, 1989) o Alice (Alice, 1990): la búsqueda del sentido de la existencia. El Allen bergmaniano se cuela en la fiesta de cumpleaños del Allen urbanita, pero sin hacer demasiado ruido.

Sachs dejará su trabajo e intentará encontrar respuestas a las dudas que le atenazan en todas las religiones que en el mundo han sido, pero la búsqueda le acabará dejando aún más vacío. Justo cuando está decidido a quitarse la vida verá la luz, al entrar a un viejo cine y disfrutar de una reposición de Sopa de Ganso de los Marx. Y aquí está una de las principales claves del filme: el equilibrio entre drama y comedia, que Allen borda a lo largo del metraje. Quizá más adelante haya tiempo para preocuparse de la fe y la nada, pero ahora prefiere seguir con la celebración, abortando los momentos más tensos y dramáticos de la película con un chiste, un afilado comentario que siempre acaba devolviendo la sonrisa. A Allen le empieza a dar miedo tomarse a sí mismo demasiado en serio, y no quiere que lo haga el espectador, al menos de momento.

La propiedad balsámica del cine no es nueva en el cine de Allen. Es imposible tratar de enumerar todas las referencias al cine que ama a lo largo y ancho de su filmografía. Sus personajes siempre están entrando y saliendo de proyecciones de cine, o comentando determinados aspectos de obras maestras de Buñuel, Fellini, etc. Pero además, a Allen le interesa el mismo recinto de proyección en tanto que oficia de suelo sagrado, un espacio litúrgico que es capaz de devolver la fe hasta en los momentos más desesperados. El cine y la música, siempre presente en la obra de Allen, ya sea en conversaciones entre los personajes («No te mereces escuchar a Cole Porter. Lo tuyo son los músicos que parece que acaban de apuñalar a su madre») o para acompañar la progresión dramática de la narración, como en aquella alocada carrera de Elliot por las calles de Nueva York, a los compases de la trompeta de Harry James.

En cualquier caso, no son las tribulaciones de Sachs el motivo fundamental de la película, tan solo una trama tangencial que se beneficia de la solución propuesta por el realizador para sostener el andamiaje del filme, totalmente novedosa para él en ese momento. Por encima de él, de cualquiera de los personajes, se eleva Nueva York, absoluto protagonista del filme. Un Nueva York en el que intelectuales en plena crisis vital cambian el diván por el restaurante más caro, en el que se buscan respuestas en muelles desolados en los que en cualquier momento puede saltar la ternura. De hecho, Allen no esconde su intención en ningún momento, llegando al punto de introducir a un personaje secundario, que en su calidad de arquitecto llevará a una de las hermanas A conocer algunos de los rincones de la ciudad.

¿Alguien puede imaginarse un final feliz con semejante batiburrillo de dudas existenciales, infidelidades y crisis creativas? Pues lo cierto es que Allen filma uno de los finales, en mi opinión, más bellos y optimistas de la historia del cine. Después de una cena de Acción de Gracias conciliadora para la familia, una de las piruetas de guión lleva a Holly y Mickey Sachs a enamorarse y casarse. Ambos se han decidido a dejar atrás las angustias existenciales, y los bloqueos creativos. Ante el anuncio del embarazo de Holly, un Sachs que había declarado ser estéril con anterioridad, (¿hipocondría o realidad?) simplemente la abraza. Lo que en otros filmes del director daría lugar a abismos vitales o disparatadas situaciones cómicas, aquí solo refuerza la relación entre la pareja. Septiembre no está (tan) lejos.

5/29/2006

Quién puede matar a un niño: El día de la comunión

Fuentes de la máxima solvencia me informan de un avistamiento de payasos en una reciente comunión. Se trata de la última variante de una modalidad, la de amargar a los niños el que se supone que debía de ser uno de los días más felices de su vida, que se remonta a mucho tiempo atrás, en galaxias lejanas.

En los años 80, cuando toda empresa que se preciase debía tener una mascota con ojitos y guantes blancos, era frecuente que se contratasen Yonkis para disfrazarles de, digamos, Espinete, un Pato Donald con el culo pelado o, aún peor, un pitufito malencarado. No son pocos los testimonios que aseguran haber visto un rostro sin afeitar y con las pupilas dilatadas por entre los numerosos descosidos del disfraz.

Y es que la tuna, una institución que ya nació vieja, cuyos miembros debían ser pasados a cuchillo sin discusión alguna, ya está muy vista. No se trata sólo ya de que muevan a vergüenza ajena por la indumentaria, sino que no son capaces de actualizar un repertorio que exige una inmediata revisión. Cuando aparecen los tunos al principio te ríes, pero a la primera de cambio estás deseando que se larguen con viento fresco por donde han venido. Ya sólo le hacen gracia al pequeño de la familia, ese niño que aún no ha padecido los sinsabores de la vida y que le pide al padre moneditas de 10 céntimos para dárselos a los tunos y ganarse su amistad. Cuando el niño crece y recuerda ese momento le provoca unos traumas que le pueden llevar a la delincuencia, el autismo o a ser tuno.

Los salones de festejos, en una época en que han de competir con la invasión asiática, están recurriendo a modalidades de lo más bizarras. Uno ha presenciado cómo bajaba una tarta del techo mientras una banda de mariachis apestando a tintorro malo encaraba alguna canción popular mexicana. También ha escuchado tremendos relatos de camareros moviéndose a ritmo de gospel mientras suena la canción de rigor.

Son momentos duros para un niño, que se pueden volver aún peores cuando el tío Salva, ese que no ha trabajado en su vida pero al que la abuela quiere mucho, le da demasiado al Whisky y grita: “que diga unas palabras el chaval!” y comienza a dar palmas como loco. Además, le salen familiares de los que nunca escuchó hablar que le dan pellizcos en los mofletes y le espetan “qué gordito te has puesto, eh?” o “pues tu hermano era más alto”.

Para colmo de males, le suelen regalar al infante un libro con pastas duras sobre la historia del circo con el que tiene que cargar toda la condenada ceremonia, o una consola que se parece a la Nintendo pero que la han fabricado los mismos chinos que le hacen la competencia al Salón.

Y espero que con la tecnología digital la cosa haya cambiado algo, pero las comuniones suelen ser pasto de fotógrafos que hacen posar a los niños en estados de absceso místico o hacen montajes chungos en los que el cirio que porta en la mano se abre para mostrar una imagen de la virgen o de Jesus Christ himself. Desde ya, se impone la creación de una asociación sin ánimo de lucro que vele por el bien de los niños en las comuniones. Al fin y al cabo, lo que ellos quieren es que les des el puñetero regalo y les lleves al parque de atracciones para que jueguen con sus primos y se sientan un poco más mayores. Es mejor reservar las ceremonias ridículas para los mítines políticos. Más que nada porque entre tanto payaso es más fácil sentirse uno más.

5/27/2006

V de Violencia

Ruth Toledano en El País

V de Violencia

"Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos" (artículo 47, Constitución Española).

El domingo pasado la consigna era: Por una vivienda digna. V de vivienda. El final fue: V de violencia. Tras la afluencia de gente de la semana anterior, se había repetido la convocatoria a través del correo electrónico, de los SMS y de algunos blogs, una llamada independiente que no lideraba ninguna asociación, partido político o sindicato: pura acción ciudadana. Se hizo el llamamiento a una sentada en la Puerta del Sol que concentró a más de 1.500 personas y que intentó convertirse en una marcha hacia las inmediaciones del Congreso contra la que la policía cargó con la saña que caracteriza a las fuerzas antidisturbios, ya sea de forma espontánea o atendiendo a las órdenes oportunas.

La del domingo era una protesta pacífica por el elevado precio y por las malas condiciones de la vivienda, la respuesta casi festiva a una especulación inmobiliaria que alcanza cotas de vergüenza, como todos los días podemos comprobar en las propias carnes contribuyentes o sencillamente abriendo el periódico para asistir al último escándalo financiero: el sector inmobiliario siempre anda implicado en los delitos de mayor trascendencia.

La V de vivienda se convirtió en V de violencia cuando los concentrados en Sol intentaron moverse hacia la Carrera de San Jerónimo, Alcalá o Preciados y la policía les impidió el paso, encerrándolos en la plaza. Ahí empezaron los primeros empujones, que pronto se convirtieron en porrazos. He visto marcas de porras que al Defensor del Pueblo también le interesaría ver y que la delegada del Gobierno debería llevar reproducidas a sus flamantes reuniones.

Es más que preocupante que una acción como la descrita sea sofocada a estas alturas democráticas con violencia policial. Tales cuerpos de seguridad justificarán su actuación con el viejo argumento de la provocación, pero llueve sobre mojado: en una de las manifestaciones pacíficas contra la guerra de Irak hubo casi doscientos heridos y convirtieron también la Puerta del Sol en una ratonera donde la gente permaneció aterrorizada. Los medios de comunicación apenas dieron cobertura al episodio y la policía aseguró que había habido provocación por parte de algunos manifestantes, pero doscientos heridos por golpes de quienes tienen que defendernos es algo inaceptable.

En menor medida, la carga del otro día fue similar. Y aun concediendo que en este tipo de circunstancias pueda haber algún elemento descontrolado que pretenda reventar el desarrollo pacífico de los acontecimientos, lo lógico en un Estado realmente libre y democrático es que los cuerpos de seguridad defiendan al resto de los participantes de esos mismos elementos, en lugar de atacar indiscriminadamente y con una fuerza que de bruta pasa con facilidad a brutal. El otro día hubo también detenidos, que pasaron por calabozos que describen como repugnantes y en los que recibieron un trato que si es como denuncian sería para abrir una investigación en todas las comisarías. Los sucesos de Fuenlabrada, en los que fueron también detenidos dos jóvenes hermanos por portar banderas y lanzar consignas republicanas al paso de Felipe de Borbón y su esposa Letizia, no es precisamente un buen índice sobre la libertad de expresión, sobre todo acerca de ciertos asuntos.

La única explicación para que esto se produzca se encuentra en el miedo que haya podido provocar en el Gobierno el éxito de la primera sentada, celebrada el domingo anterior al de la carga y representativa, por ser secundada rápida y fluidamente, de la necesidad de exponer en la calle uno de los mayores problemas del sistema y de la operatividad de los nuevos canales de comunicación social y de convocatoria. Tienen un miedo a que la cosa crezca y se les vaya de las manos: siempre les quedará París para ilustrarlo. Y la mejor manera, ya se sabe, de combatir el miedo es asustando. Les damos un susto a la segunda y no se atreverán a salir una tercera. Se equivocan, porque la tercera será el próximo domingo, pero además se equivocan si piensan que pueden tapar a porrazos un problema, el de la vivienda, que existe y que volverá a manifestarse tarde o temprano. Pero además se equivocan desatendiendo la voz de muchos jóvenes, y no tan jóvenes, que están en su derecho a ocupar las calles para su expresión. Cerrarles la boca con violencia es encender una mecha que nadie quiere ver arder.

http://www.elpais.es/articulo/madrid/V/violencia/20060526elpmad_7/Tes/

Mi infierno personal: X-Men 3

Yo no le pedía mucho a X-Men 3, de verdad. Tan sólo no enfrentarme a demasiados momentos de vergüenza ajena, que se limitaran a concluir de manera algo digna una saga que con tan buen tino estaba llevando Brian Synger. La verdad es que los trasiegos en la dirección no auguraban nada bueno, que Brett Ratner es el director de Hora Punta I y II y El dragón rojo y que el trailer era para echarse a temblar de miedo. Con todo y con eso, de verdad que sólo quería pasar un buen rato. Qué horror....

Si por algo han triunfado los comics de la patrulla x, y eso lo supo reflejar a la perfección Brian Synger, es por la propia idisioncrasia especial de los personajes. Hablamos de unos freaks acomplejados, en ocasiones al otro lado de la Ley en contra de su voluntad, entre los que se desarrollaba un sentimiento de hermandad, de pertenencia a algo. Lo que te gustaba de los X-men, como te gustaba de Spiderman, es que también te hacían sentirte parte de algo importante. Sus defectos e imperfecciones eran en el fondo las tuyas, amplificadas hasta el infinito.

Los X-Men nunca fueron personajes de una pieza. Aunque el personaje de Lobezno esté más que trillado a estas alturas, siempre esperabas con tensión esos ataques de furia que le podrían llevar rebanar el cuello a alguno de sus compañeros. Por no hablar de la fría dignidad de Coloso, los problemas de autoridad de Cíclope o las dudas adolescentes de Kitty Pryde. Los X-Men siempre fueron el reverso tenebroso de esos héroes tan inmaculados, tan aburridos, como El capitán américa o Superman. Tenían ese punto de oscuridad que hacía que te alinearas de su lado sin dudarlo. Por una vez, preferías que no fuera el Coyote quien se zampase al Correcaminos.

La película transcurre entre molestos diálogos rayanos en el dadaísmo (“hombre, Magneto, qué haces por aquí?”) y una trama, por decir algo, que evoluciona a trompicones. Lo peor es que se desaprovechan los personajes. Al pobre Cíclope se lo cargan a la primera de cambio y Pícara no interviene apenas. A Mística se la sacan de encima de un plumazo y Xavier, bueno, en el fondo a todos siempre nos ha gustado que también se lo carguen de una vez por pesado. Lobezno, que siempre suele ser lo mejor de la función, es aquí un Clint Eastwood impersonator.

Los nuevos personajes son, la verdad, peripatéticos. La primera vez que aparece la Bestia se te escapa la risa nerviosa y te dan ganas de hundirte en el asiento, pero es que cuando entra en escena Juggernaut te planteas seriamente la ablación. Y, en fin, el Ángel, que debe aparecer unos tres minutos...yo no sé si habéis visto Tobi, el niño con alas, ese clásico español de los 80, pues resulta bastante más creíble. Todo por no hablar de esos villanos que parecen sacados de descartes de Mad Max, con sus tiendas de campaña en el bosque, como si estuvieran en un festival de música.

Yo no soy capaz de explicarme dónde han ido a parar los más de 200 millones de presupuesto de la película. Espero que no sea en esa escena de celebración filo-gay que supone la aparición del Ángel, que ni Javier Bardem volando en Mar adentro.

Lo malo de tamaña bazofia es que a ver cómo te defiendes del cinéfago de turno que de entrada reniega de este tipo de producciones aludiendo que sólo se trata de espectáculos pirotécnicos y prefieren masturbarse con el Kim Ki-Duk de turno. Uno se cansa de explicarles que en Spiderman 2 hay mayores valores cinematográficos que en todos los Hierro 3 que en el mundo han sido. Dentro de nada se estrena el Superman de Brian Synger. Ojalá que sea capaz de quitarnos este mal sabor de boca.

5/25/2006

Freak Show

http://www.alvarezperea.com/diaorgullofriki/manifiesto.htm

Porque hay Dia del Padre, de la Madre, del Trabajo, de la Mujer Trabajadora, del Orgullo Gay... comenzaremos una campaña a nivel nacional para que a los frikis (que ya somos legión) se nos tome en serio y no nos definan como "niños grandes".

Porque tenemos derecho a hacer cola por ver una película durante horas. Porque podamos ir a la juguetería, a comprar en el Corte Inglés cualquier figura de Star Wars o de McFarlein Toys, para que no nos miren raro en el metro por ir leyendo un tebeo de Spiderman...

Por eso se declara desde esta página el dia 25 de Mayo (fecha del aniversario del movimiento Friki, cuando se estrenó Star Wars) como el Día del Orgullo Friki. Ir pensando en actividades, kedadas, visionados... lo que sea para ese día, y por favor darle el máximo de publicidad posible... a ver si conseguimos salir en el telediario. Seguiremos informando.



DERECHOS IN-ALIEN-ABLES DEL FRIKI

1.-Derecho a ser más friki.
2.-Derecho a quedarse en casa.
3.-Derecho a no tener pareja y ser virgen hasta la edad que sea
----3.1- Derecho a, si tiene pareja, intentar convertirla en friki.
4.-Derecho a no gustarnos el futbol ni el deporte en general.
5.-Derecho a la asociación friki.
6.-Derecho a tener pocos amigos (o ninguno).
----6.1-Derecho a tener todos los amigos frikis que se quieran.
7.-Derecho a no ir a la moda (una camiseta de Homer es ir siempre de moda) .
8.-Derecho al sobrepeso y a la miopía.
9.-Derecho a exhibir el propio frikismo.
10.-Derecho a dominar el Mundo.

DEBERES DEL FRIKI (DE OBLIGADO CUMPLIMIENTO)

1-Ser friki, pese a todo.
2-Intentar ser más friki que otro friki.
3-Si hay alguna discusión sobre algún tema friki, entrar a dar opinión.
4-Salvaguardar todo el material friki de "personas desaconsejables" (niños pequeños, personas limpiadoras compulsivas...).
5-Hacer todo lo posible para exponer el material friki como si fuera un "Museo del Frikismo".
6-No ser friki de todo. Hay que estar especializado en algo.
7-Ir al estreno de cualquier película friki, comprar antes que nadie un libro o DVD friki.
8-Esperar cola ante un estreno friki, aunque haya posibilidad de telecompra de entradas. Y si es disfrazado, o con camiseta friki, mejor.
9-No desprenderse de nada NUNCA relativo al mundo friki, aunque sea un envoltorio arrugado.
10-Intentar dominar el mundo.

Cómo acabar de una vez por todas con la crítica musical

Cuando sacaron Pop, en 1996, Jota, de Los Planetas, se jactaba de que si los periodistas tuvieran un mínimo de criterio musical les hubieran pescado los múltiples referentes o plagios que esconden en sus canciones.
Puede que el personaje te parezca antipático, pero lo cierto es que no le falta razón en este caso. No hay que llegar al límite del imposible Ramoncín, que iba amenazando con partir las piernas a Santi Carillo por una mala crítica, pero sí debería abundar algo más el ejercicio de criticar al crítico. Más que nada porque cuando se publica una crítica el artista no tiene derecho a contrarreplica. El crítico musical siempre tiene la última palabra y, ya se sabe, corre el riesgo de pontificar.
Puede que el día que comentas un CD te hayas levantado con el pie torcido, te quedes dormido a mitad del concierto o, como he visto en más de una ocasión en los estrenos para prensa, te salgas a mitad de la proyección de una película. En estos casos, que no son pocos, ¿con qué autoridad moral juzgas la obra de alguien que ha invertido probablemente años en su trabajo, y que puede que te doble los conocimientos sobre el tema del que hablas?
Tampoco estoy muy seguro de que sea conveniente condenar/ensalzar un disco al poco tiempo de su aparición, sin dejar reposar una obra el suficiente tiempo como para poder apreciarla. Era tan bueno Millions now Living de Tortoise? No nos estamos columpiando con M.I.A., que parece música de los coches de choque? Habrá que esperar 500 años a que la crítica, como la Iglesia, rectifique con algunos discos que vapuleó y que los años han confirmado como obras maestras?
Todo ello por no hablar del mimetismo que abunda por estos lares. Juro haber leído en su día a un crítico repetir frases calcadas del Melody Maker sin rubor. Si Pitchfork Media o Mojo deciden que, es un decir, el disco de The Organ suena a Air o Interpol, se produce un curioso efecto dominó que convierte la referencia en verdad universal. No dejo de leer por ahí que Grab your gun suena a the cure, Joy Division o a los citados Interpol. Yo no sé si se trata de vaguería, falta de tiempo o desconocimiento, pero se agradecería un mínimo de rigor y respeto, por el artista y por el lector.
Por cierto, a mí The Organ no me suenan a the cure, pero si te gustaban grupos como Au Pairs o The slits, quizá te pueda gustar su disco Grab your gun. Dentro de poco les tenemos en Benicassim y, aunque puedes pensar que no inventan nada, yo les daría una oportunidad.

5/24/2006

Pronto quiere decir pronto

Al final de la escapada, 1960, Jean-Luc Godard

Patricia (Jean Seberg): ¿Por qué has venido aquí?
Michel (Jean Paul Belmondo): Porque tenía ganas de acostarme otra vez contigo
P: Esa no es una razón, me parece
M: Eso quiere decir que te amo
P: Yo aún no sé si te amo
M: ¿Cuándo lo sabrás?
P: Pronto
M: ¿Qué quiere decir pronto?...¿dentro de un mes...dentro de un año?
P: Pronto quiere decir pronto
M: Las mujeres no hacen en 8 segundos lo que están dispuestas a hacer en 8 días, qué más da 8 segundos u 8 días...¿por qué no 8 siglos?
P: No, 8 días está bien
M: Siempre con los términos medios, eso acaba con la moral...¿por qué no quieres volver a acostarte conmigo?
P: Hay algo en ti que me gusta pero no sé el qué. Querría que fuésemos como Romeo y Julieta
M: Esas son ideas de niña
P: Ayer tarde decías en el coche que no podías vivir sin mí. Romeo no podía vivir sin Julieta, pero tú sí
M: No, no puedo vivir sin ti

5/23/2006

Cuando los dinosaurios dominaban la tierra

“De nada sirve ir a más velocidad si los recuerdos te encadenan” (Maniobras de escapismo, Love of Lesbian)

En los próximos meses pasarán por mi ciudad The Rolling Stones, The Who, Bob Dylan, Lou Reed y, si me apuras, New Order, Nitzer Ebb y Front 242. En la mayoría de los casos no hay otra excusa para acudir a verles que la mera nostalgia, porque las últimas entregas discográficas, cuando las hay, no están a la altura. Bien porque “hay que verles”, bien porque no tuviste la oportunidad de hacerlo en su día, dudo que ninguno de ellos tenga que brear con un pinchazo de público. Aún peor, con que se limiten a calcar esos acordes o beats que les hicieron famosos, ya van a salir por la puerta grande.
Con la nostalgia justificas todo, hasta que Peter Hook levante el brazo en alto en plan heavy mesiánico cuando aborda las líneas de bajo de Love Will Tear us apart; también que a Lou Reed se le crucen los cables y te hunda en el sitio de puro aburrimiento, o que Arthur Lee de Love sea incapaz de recordar sus propias canciones, menos aún de cantarlas, por la cantidad ingente de alcohol en sangre que lleva encima.
Y si recuerdas, uno de los reclamos del lanzamiento de Cuatro fueron las series que acompañaron nuestra infancia y adolescencia, como El gran héroe americano, Parker Lewis nunca pierde o, por el amor de dios, V. Seguro que estás de acuerdo conmigo en que en PRISA son de todo menos tontos.
Supongo que Palahniuk tenía razón cuando aseguraba en El club de la lucha que formamos parte de una generación estafada que se niega a crecer, pero lo cierto es que no deberíamos tragar con ruedas de molino con este invento de la nostalgia. Al próximo dinosaurio que toque con el piloto autómatico puesto deberíamos correrle a gorrazos hasta el asilo. La próxima vez que George Lucas vuelva a intentar explotar el filón de Star Wars deberíamos quemar su rancho Skywalker, sin rehenes ni compasión.

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5/22/2006

Grandes magos del humor involuntario: Jiménez Losantos

¿Campaña contra la cadena COPE?. Quizá. Solo que igual que hay libertad de expresión, existe libertad de recepción. No se puede traducir cualquier crítica a las soflamas del director de un programa con el latiguillo “Quieren cerrar la emisora”. Mentira. Ni siquiera la boca de un bocazas. ¡Por todos Losantos! . Todo es relativo menos Federico Jiménez Losantos, que es absoluto. Absolutamente profeta apocalíptico. Más que analista de la política, un día sí y otro también profiere mentiras, calumnias e injurias contra todo aquello que protagonice Zapatero y su Gobierno. Idem de lienzo pergeña contra todo lo que se diga desde un medio de PRISA. El Catastrofista Carroñero está empeñado en dar tono racional a lo propio y negárselo a lo ajeno. No puede haber tolerancia con la intolerancia de este gurú que está cayendo en una información barriobajera basada en insultar y descalificar a la gente que no piensa como él. Su descrédito a la hora de informar sobre el 11-M o el Estatut catalán ha obtenido cum laudem. Este vengador justiciero, este voceras, lo desvirtúa todo; confunde lo que pasa con el que quiere que pase. Se jalea a sí mismo y se ha convertido en un pregonero de fabulaciones más que de noticias. Se cree el ombligo de todo. Tal vez piense este parlanchín de voz estropajosa que es otro Queipo de Llano, general en jefe de los ejércitos del éter. Federico está siendo periodísticamente obsceno, moralmente indecente, políticamente explosivo.
Nadie va contra COPE. Muchos, cada vez más, son los que critican a ese iluminado que convierte la noticia en un amasijo de mala baba. Radio puñal. Radio cañón. Siembra de odio. Pido que los neurólogos más competentes estudien su caso. Su versión (¿perversión?) paranoica del 11-M habría que estudiarla en todas las Facultades de Periodismo como ejemplo de parcialidad y sectarismo informativo. Confunde sus ideas fijas con la realidad.

¿Necesita Dios una radio?, se preguntaba el sacerdote y periodista Quintín García el pasado miércoles en “El País”. Con fundamento, criticó el tono jeremiaco del conductor de “La mañana” que se salta todos los semáforos. He llegado a la conclusión de que toda la desinformación voceada y escrita por Federico J.L. en torno al 11-M o el Estatuto de Cataluña demuestra una falta de escrúpulos y pudor intelectual y un desprecio a la inteligencia ajena. Ofuscado, empecinado, obcecado, Federico siempre se ha creído la única coca cola del desierto. Para Don Federico “El Crispador”, el 11-M fue una conspiración donde participó el PSOE. Sus elucubraciones periodísticas, carentes del respaldo de los hechos, le ha hecho perder toda credibilidad. No es digno de ocupar la silla de Antonio Herrero (que era bravo; bruto a veces, pero noble y escuchaba a los demás). Dice que quieren amordazar la COPE. Quiá. Se hace el mártir y líder de la independencia. Falso. Se cuestiona a este energúmeno, pero no a la emisora (que goza de todo mi respeto y afecto). ¿Qué tienen que ver la mayoría de periodistas y técnicos y publicitarios de COPE con ese radiopredicador que ahora apela al victimismo?. Si se escuchara, comprobaría que es un terrorista del micrófono. Maldades al oído. No sé si este sacristán liberal habrá leído aquello de Nietzche-“las calumnias son enfermedades de los demás que se declaran en nuestro cuerpo”. Cada mañana, Federico llega al micrófono con expresión de tortura. Lleva dos temporadas haciendo un discurso periodístico deshuesado y desvertebrado. Habla al micrófono de “Zeta Patasuna”, de la batasunización de Zapatero y su cuadrilla, de que el ministro Montilla es un ladrón, blablablaetcetcetc…. “Chiquito de Teruel” es un tremendista. ¡Jodidos vamos si la verdad es la que nos cuenta el Jiménez Losdemonios, adalid del liberalismo!. Este “cantamañanas”, abrazafarolas de la intolerancia, carece de escrúpulos, tiene un morro de cemento armado. La soberbia hace estúpidos a los más inteligentes. Algunos van de Herodes a Pilatos como del Corte Inglés a Saldos Arias.

Si no cantara este gallo, igual amanecería en España. El espejo en que se mira Federico tiene azogue de prepotencia. Cada día, con refinada maldad, con corajuda ira, salta ante el micrófono disparado como un tapón de cava. Como no hago venias, ni me inclino ante el gurú o pope de turno, mi columna (la vertebral, no la literaria) está intacta, pero mi hígado a veces escupe bilis al oír a este agitador de las ondas. La cólera de este españolito arrogante sentado ante un micrófono provoca la mayor crispación social en nuestro país. Sus broncas producen gastritis, provocan desasosiego y malestar. Es listo, y sabe levantar la piel de las palabras. De esta guisa, remueve las vísceras y excita los instintos más primarios. Se considera “elegido por la historia” para redimirnos a todos. Mesiánico botarate. Ultramontano extremista. Fundamentalista (Pablo Sebastián le apodó “Talibán de las ondas”) Decía Ortega y Gasset que cuando un loco o un imbécil se convence de algo, no se da por convencido él solo, sino que al mismo tiempo cree que están convencidos todos los demás mortales. De Federico Jiménez Losantos, admiro su cultura, su inteligencia, su talento, pero desprecio su soberbia, su falsedad, su intolerancia. ¿Campaña contra COPE?. (No manipules más, pequeño dictador de las ondas).

El texto es de un eclesiástico. Por una vez, y sin que sirva de precedentes, me adhiero.

5/21/2006

Los archivos del mal: La matanza de Texas

La matanza de Texas (The Texas Chain Saw massacre, 1974)

El estreno en 1996 de Scream (Scream), con sus guiños referenciales y su desprejuiciado sentido del humor, supuso un soplo de aire fresco para los aficionados al cine de terror. La película saltó a los primeros puestos de la taquilla, respaldada por un relativo (para lo que suele ser común en las producciones de este tipo) consenso crítico. Sin embargo, esta obra creada por el tandem Wes Craven/Kevin Williamson dio lugar durante los años siguientes a una avalancha de producciones de terror adolescente, a cual más mediocre, regidas por el mismo y cansino patrón: asesino-en-serie-con-trauma-mata-adolescentes-en-flor.

Este cáncer, que ha asolado las pantallas durante la última década, casi hiere de muerte a un género, el del terror, que no merecía tal suerte. Afortunadamente, en los últimos años han aparecido propuestas valientes, como Cabin Fever (Cabin fever, 2002), El amanecer de los muertos (Dawn of the dead, 2004) o La casa de los mil cadáveres (House of 1.000 corpses, 2003), que han devuelto al género la integridad artística que nunca debió perder. Tales producciones, que hunden sus raíces en el cine de terror de los 70, han contribuido a recuperar la obra de directores como George A. Romero o, como el caso que nos ocupa, Tobe Hooper.

Aunque se trata de un lugar común a la hora de hablar de La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, 1974), lo cierto es que la película no supuso el debut de Hooper en la dirección. El realizador se estrenó en 1969 con una obra llamada Eggshells (Eggshells, 1969), tan sólo proyectada en universidades y salas de arte y ensayo norteamericanas, que abordaba la realidad socio-política del momento, con la guerra del Vietnam en primer plano. Sin embargo, Hooper siempre ha sido un fan confeso del cine de terror desde su niñez, cuando jugaba a recrear películas de la Hammer con su cámara de ocho milímetros, por lo que no es extraño que su carta de presentación a nivel comercial se adscribiera a este denostado género.

La matanza de Texas es el resultado del espartano empeño de su autor, que le llevó a dirigirla, producirla, guionizarla e incluso encargarse de la banda sonora. Todo ello estirando un exiguo presupuesto de 155.000 dólares[1]. La historia se inspira, de manera absolutamente libre, en la historia real de Ed Gein, uno de los más populares serial killers del siglo XX. Gein ha servido de modelo tanto a maestros como Hitchcock (Psicosis) como a cultivadores del slasher de serie Z más bizarro.

“La película que van a ver es el relato de la tragedia que se abatió sobre un grupo de cinco jóvenes, y en especial, sobre Sally Hardesty y su hermano inválido, Franklin. Todo parece más trágico por tratarse de jóvenes. Pero aunque sus vidas hubieran sido largas, jamás hubiesen imaginado que se pudiese ver tanto horror y locura como vieron ese día. Para ellos, un idílico paseo de una tarde de verano, se convirtió en una pesadilla. Los sucesos de aquel día iban a llevar al descubrimiento de uno de los crímenes más extraños de los anales de la historia de América, 'La Masacre de la Sierra Mecánica de Texas”. Esta introducción en off sirve de comienzo a una película que, miopías culturetas aparte, es un clásico absoluto del cine de terror, una de las películas más importantes de una década, los 70, en la que no se produjeron películas precisamente menores. Hooper saca oro de una excusa argumental mínima: un grupo de adolescentes, encabezados por los hermanos Hardesty (Franklin y Sally), se anima a pasar el día en una vieja mansión familiar ubicada en un escondido páramo de Téxas. Allí toparán con una bizarra familia de caníbales, con el mítico asesino de la motosierra Leatherface al frente.

La Matanza de Texas es una película de horror puro que no necesita recurrir a monstruos venidos de oscuros pueblos de nombre europeo, ni a alienígenas con resabios comunistas. Es una experiencia en crudo que traumatiza al espectador con escenas de tormento psicológico y físico al límite de lo soportable. Sin embargo, en ningún momento Hooper se recrea en mostrar planos gratuitos de vísceras y sangre. No se trata de una película gore, en contra de lo que pudiera pensarse. Cuando Leatherface da cuenta de alguno de los jóvenes, el director deja que sea el propio espectador el que recree en su cabeza la escena que está teniendo lugar, por medio de mecanismos como mostrar la cara de absoluto pavor del personaje que se enfrenta a la mutilación, en lugar de abrir el plano para recrearse en la brutalidad de la escena. En La Matanza de Texas, el terror es en parte sugerido, pero no por ello menos inquietante. A ello ayuda la escalofriante fotografía elegida para la película. Hooper opta por un estilo documental para impregnar de realismo la producción, utilizando una imagen granulada que se beneficia de la conversión del material de 16 a 35 milímetros

Los planos exteriores muestran escenarios desolados, áridos, muertos; un ambiente insano de absoluta pesadilla. Más agobiantes aún resultan las secuencias filmadas en la casa de la familia de Leatherface, (“gentileza” del director artístico Robert A. Burns), decorada con pieles y despojos de animales, con las paredes rezumando muerte, gallinas dementes revoloteando y esculturas realizadas con huesos humanos. Para aumentar más aún si cabe la sensación de incomodidad que provoca el visionado de la película, se escuchan constantemente ruidos de motor, alaridos de animales o el viento aullando amenazador. Hooper propone un viaje al infierno en el que no hay lugar donde poder esconderse, porque la muerte está en todas partes desde el mismo inicio de la película, con esos flashes que iluminan un cuerpo en descomposición.

Aún peor, La matanza de Texas no sólo provoca pavor por los horripilantes asesinatos que narra, sino porque son cometidos por una familia de caníbales que bien podrían ser perfectamente vecinos nuestros. Se trata de una galería de personajes bizarros de los que Hooper no ofrece ningún dato previo. No sabemos por qué matan, ni qué les ha conducido a tal estado de degradación, pero nos asustan porque nos ponen cara a cara con una parte de nosotros mismos que nos aterra. Nos asustan porque en el fascinante juego de espejos que es la película, nos enfrentan con nuestros miedos atávicos. La matanza de Texas es un fiel reflejo de la enferma sociedad de su época, una década marcada por la masacre de los Juegos Olímpicos de Munich, escándalos como el Watergate o las funestas consecuencias de la guerra del Vietnam. Una era de conflictos raciales, terrorismo y secuestro de aviones. Los jóvenes protagonistas de la cinta pretenden alejarse de toda esta podredumbre y retornar a los orígenes, a la naturaleza, pero se toparán con el mal en estado puro, que no es sino el resultado de la sociedad de su tiempo. Esto también vale para los espectadores, que acudieron en su día al estreno dispuestos a evadirse por unas horas de la realidad circundante, y recibieron una nauseabunda bofetada en plena cara. No es casual que muchos espectadores abandonaran la sala vomitando, llegando a prohibirse la película en países como Alemania o Reino Unido. En este sentido, la película ha perdido vigencia con el paso del tiempo, hace menos daño, aunque sus valores artísticos permanezcan intactos.

Desde el punto de vista técnico, la película resulta casi impecable, teniendo en cuenta el presupuesto y las condiciones en que se filmó (el rodaje coincidió con una oleada de calor que llegó a desquiciar literalmente a los actores). Hooper consigue mantener alto el ritmo durante todo el metraje, mediante la búsqueda constante de nuevas formas de horror que consiguen que no seamos capaces de despegar los ojos de la pantalla, indefensos y desvalidos porque no nos hemos enfrentado a algo así antes; no somos capaces de predecir que nueva atrocidad nos aguardará en la siguiente escena. El director se muestra especialmente hábil a la hora de mover la cámara en espacios reducidos (ahora, directores como Fincher recurren a procedimientos digitales para hacerlo), y mantiene el tipo de forma titánica a la hora de iluminar y encuadrar los desencajados rostros de los adolescentes, básicos para que la película resulte creíble. Con todo, la película está repleta de momentos que se quedan grabados a fuego en la retina, como la secuencia en la que Leatherface, con su inseparable motosierra, persigue a una histérica Sally (una impagable Marilyn Burns, que entró por derecho propio con esta película en el olimpo de las “reinas del grito”). Rodada con un ritmo epiléptico, la escena llega a provocar auténtica ansiedada, especialmente por los agobiantes sonidos de la motosierra de Leatherface, que se entremezclan con los alaridos de la joven, creando una sinfonía dantesca.

No menos horripilante es la famosa escena del “convite” que le prepara la familia de perturbados a Sally al final del metraje, con la mayor concentración de freaks por metro cuadrado (incluyendo a ese impagable abuelo momificado) que se ha visto nunca en el cine rodeando a la jovencita, que no puede más que llorar de pura impotencia y desesperación .Y ahí más, mucho más... La matanza de Texas es un viaje al horror del que no se puede esperar salir intacto. Una pesadilla rodada a 24 fotogramas por segundo cuyos hallazgos no han logrado ser superados más de 30 años después.


[1] Llegaría a recaudar más de 50 millones de dólares en todo el mundo.

5/20/2006

El Papa was a rolling stone

Los viejos rockeros nunca mueren, pero se caen de cocoteros o se resbalan de la escalera al coger libros en su biblioteca privada como Keith Richards. Quizá la leyenda de los Rolling se ha engordado a conciencia y hace mucho que dejaron de ser chicos malos; quizá nunca fueron más salvajes que otros grupos de su generación, pero cría fama y échate a dormir; A Mick Jagger le entró la llantera cuando la policía le detuvo por primera vez por tenencia ilícita y consumo de marihuana. En aquellos mismos tiempos, a los Beatles, esas presuntas nenazas, tenían que dirigirles las cucharitas de sopa a sus bocas porque eran incapaces de hacerlo ellos de lo puestos que iban de ácido siempre.

Y es que a partir de cierta edad, todos los médicos buenos te recomiendan reposo absoluto. Me acuerdo de los últimos días de Juan Pablo II, cuando le sacaban a tomar el aire a la ventana y te daba por pensar “pero por qué no le dejan en paz ya al pobre hombre, que no puede ni con su alma”. En sus últimos años de vida, hasta las palomas que lanzaba al cielo de la Plaza de San pedro se revolvían y le atacaban a traición, las muy putas. Para colmo, le organizaban conciertos todas las navidades, y él, entre cabezada y cabezada, movía los piececitos intentando seguir el ritmo; una tortura, oiga. En sus últimos meses de vida se llegó a pensar en contratar los servicios de un ventrílocuo para que le doblara. Que sus groooargh se interpretaran por los comentaristas de la tele como “vosotros sois el futuro, jóvenes” no contribuía precisamente a captar más fieles, la verdad.

Los Rolling ya han cumplido los sesenta años y no parece que vayan a dejar de hacer conciertos. Dentro de poco les van a tener que poner un tacatá como a Juan Pablo II, para que no se caigan en el escenario. Y si lo piensas, en la próxima gira bien podrían no llevar batería ya. El crujido de los huesos de Charlie Watts ya es más que suficiente para apuntalar las canciones. En breve les pasará como a Triana Pura, los del Probe Migué, que van a tener que tocar sentados en sillas.

No sé si recuerdan La fuga de Logan, esa psicotrónica serie (antes película) que dibujaba un futuro en el que te liquidaban a los treinta y pocos años en aras al bienestar de la especie. Con los rockeros y con los papas deberían hacer lo mismo.

(Tengo mi entrada para ver a los Rolling desde hace meses)

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5/19/2006

Cómo acabar de una vez por todas con los telediarios


Diez apuntes:

1.- Para qué carajo salen los presentadores de Telemadrid con un portátil cuando las noticias que dan son tan rancias y carcas? ¿Utilizan el ordenador para otra cosa que no sea el Messenger?
2.- No más chistes chuscos de Matías Prats. La televisión ya tiene suficientes humoristas horribles para engrosar la nómina.
3.- A ninguno de mis compañeros periodistas se le permitirían los fallos de entonación y dicción que se le pasan a Iñaki Gabilondo día sí, día también.
4.- Si con un compañero de trabajo te llevas mal, haces lo que puedes por evitarle. Es mejor no forzar las conversaciones y ahorrarte tensiones. Cuando el presentador del informativo le da paso al responsable de deportes, se nota de todo menos química y claro, salen frases como: “Este año el equipo merengue no levanta cabeza, eh?” “Esto sí que es un gol por toda la escuadra y no los de Ronaldo”. Por favor, que nos ahorren situaciones incómodas.
5.- No importa lo que haya sucedido en el resto del mundo. Se le dedican más minutos a los balbuceos incomprensibles de un futbolista que a, por ejemplo, el problema de los astilleros en Cádiz.
6.- Acabemos con los anuncios de autobombo. ¿Por qué siempre que se promociona un informativo salen los presentadores en un acantilado mirando al vacío o corriendo con sus canes? 7.- No nos engañemos. Los periodistas de informativos no se tragan los mítines propios de campaña electoral para seleccionar los momentos más impactantes; esa suerte que tienen. Cuando entran en antena, al político de turno se le avisa con una luz roja para que suelte el titular en el telediario de turno, que es lo único que recoge.
8.- Si algún informativo se decide a hablar de un festival de música, y digámoslo ya, no es lo habitual, siempre muestran imágenes de jóvenes con pañuelos en la cabeza paseando por terruños y páramos. Los cinco últimos segundos se reservan para lanzar imágenes de algún grupo actuando, cuyo nombre es invariablemente mal pronunciado.
9.- No hace falta poner cara de estreñido cuando das una mala noticia, que en ocasiones no cuela. Cuando en las Olimpiadas de Atletismo en Sevilla un grupo de simpatizantes de ETA se disfrazaron de Giraldillas y dieron la mano alegremente a Carlos Herrera, juro haber visto a un presentador mordiéndose los labios para no reírse.
10.- No más coletillas recurrentes. Si vuelven a escuchar alguna de las siguientes, avisen a las autoridades:
Antonio Banderas, nuestro actor más internacional
El Papa Juan Pablo II, visiblemente cansado
Tres millones de las antiguas pesetas
La ilegalizada batasuna
La infanta Elena, con uno de sus gestos tan característicos
El dirigente, que expresó su más enérgica repulsa/ El presidente expresó su condena sin paliativos.

5/18/2006

Bienvenido a la exhibición de atrocidades


Pocos conciertos me han impactado tanto en los últimos meses como el que dieron en febrero Bauhaus, pesar de que acudí con un buen cargamento de razonables reservas. Nada que objetar en cuanto a presencia escénica, actitud y repertorio. Tocaron todas las canciones que yo esperaba y aún más. Pero si hubo un momento en el que La Riviera enloqueció por completo fue cuando acometieron Transmission, de Joy Division, mezclada con el estribillo de su St. Vitus Dance.
Por mucho que no me canse de insistir en que a Bahaus no se les ha hecho justicia aún, que son plenamente revindicables, no dejan de ser un producto de su época. Sin embargo, aún soy incapaz de escuchar Joy Division sin que se me encoja el estómago. Prácticamente ningún otro disco es capaz de arrastrarme con tanta furia como Unknown Pleasures; pocos como Closer me producen esa sensación de tristeza infinita.
Así que no importa que de un tiempo a esta parte les cite hasta la portera, ni que les imiten hasta la saciedad. No importa que New Order se dediquen a destrozar las canciones de su repertorio. Joy Division es una de esas sinergias únicas de elementos irrepetibles que se dan tan poco frecuentemente en la historia de la música.
Y nunca dejará de obsesionarme la figura de Ian Curtis. Por más tiempo que pase me seguiré descubriendo ante unas letras que mezclan sin complejos a Dostoievski o Ballard. Seguiré estremeciéndome al verle moverse de esa forma tan frenética, quizá mofándose, quizá regodeándose, de los ataques de epilepsia que le humillaron hasta el final. Continuaré imaginando que en algún concierto me encuentro a un adolescente furioso con la palabra Odio pintada en la parte trasera de su chaqueta. Temblaré de pavor ante el biopic que le preparan inspirado en el vengativo libro de su esposa Deborah.
Hoy, hace 26 años, se quitaba la vida Ian Curtis.


A change of speed, a change of style
A change of scene, with no regrets
A chance to watch, admire the distance
Still occupied, though you forget
Different colours, different shades
Over each mistakes were made I took the blame
Directionless, so plain to see
A loaded gun won't set you free so you say

We'll share a drink and step outside
An angry voice and one who cried
We'll give you everything and more
The strain's too much, can't take much more
Oh I've walked on water, run through fire
Can't seem to feel it anymore
It was meee, waiting for me
Hoping for something more
Meee, seeing me this time
Hoping for something else

5/17/2006

El coleccionista

"¿Qué fue primero: la música o la tristeza? ¿Me dio por escuchar música porque estaba triste? ¿O es que estaba triste porque escuchaba música? ¿No te convierten todos esos discos en una persona con tendencia melancólica?" (Nick Hornby, Alta Fidelidad)

Yo no sé si las canciones son capaces de salvarte la vida, como decía Morrissey, o es un lugar común en el que se parapetan las mentes sensibles. Cualquiera de las siguientes canciones ha ocupado un lugar más importante en mi vida que muchas personas. Algunas me hicieron sonreír, otras me sirvieron de refugio. Como tantas personas enfermas por la música, estructuro mis recuerdos en base a canciones.

Big Star, September gurls; Prefab Sprout, When love breaks down; The zombies, Tell Her no; Aviador Dro, Selector de Frecuencias; Los planetas, Mejor que muerto; Annie, Heartbeat; Sonic Youth, Beauty lies in the eye; Gang of tour, Damage goods; Disco Inferno, When the story breaks; Sebadoh, Too pure; Belle and Sebastian, She´s losing it; The sonics, psycho; Thrasmen, Surfin´bird; Ramones, Psycho Therapy; Adorable, Sunshine Smile; Paolo Conte, Azurro; Red House Painters, Katy Song; Will Oldham, I see a darkness; Surfin´bichos Alud de septiembre; David Bowie, Ashes to ashes; Gene, Haunted by you; Mojave 3, She broke you softly; Mazzy Star, Wild horses; Leonard Cohen, Famous Blue raincoat; Slowdive, Allison; The Cure, Just like heaven; Joy Division, Love will tear us apart; Editors, Munich; Chucho, Conexión de hueso; Marvin Gaye, What´s going on; Siouxsie and the banshees, Christine; The Kinks, Tired of waiting for you; The beatles, a day in the life; Paul Weller, You do something to me; Décima Víctima, Tan lejos; Tom Waits, Jersey Girl; Kings of Convenience, Winning a battle, losing the war; Nacho Vegas, Ocho y medio; The buzzcocks, Ever fallen in love; the Undertones, Teenage Kicks; Spiritualized, Ladies and gentlemen, we´re floating in space; New Order, 1963; Parálisis Permanente, El acto; Lemonheads, It´s about time; Depeche Mode, Stripped; The rolling stones, she smiled sweetly; Brian Eno, By this river; Bob Dylan, Like a Rolling Stone; Bauhaus, She´s in parties; Samuel Barber, Adagio for Strings; Richard Hawley, Baby you´re my light; Killing Joke, love like blood; Pulp, Do you remember the first time; Vainica Doble, Requiem por un amigo; Kiko Veneno, Reír y llorar; Oasis, Aquiescence; La Buena vida, pequeñas cosas mal dispuestas; The go-betweens, Was There anything I could do; Mercromina, Vals de ballenas; The cranes, Jewel; Intepol, Slow hands; Tindersticks, Tiny tears; Annie, Hearbeat; Dominique A, L´Horizon; Serge Gainsbourg, Bonnie and Clyde; The incredible Moses Leroy, 1983; Jacques Brel, Ansterdam; Leo Ferre, Avec Le Temps; Yann Tiersen, Monochrome; Los Brincos, Flamenco; Radio Futura, Historia del play-back; Derribos Arias, A flúor; Fangoria, en mi prisión; REM, It´s the end of the wold as we know it; Dinosaur JR, Little fury things; Family, El mapa; Burt Bacharach, what the world needs now is love; Billie Holiday, Strange Fruit; Duke Ellington, Chloe; Ella Fitzgerald, A tisket a tasket; The supremes, Where did our love go; Debussy, Suite bergamasque; Trashmen, Surfin´bird; Nick Cave, Let love in; The Jam, Eton Riffles; The clash, Spanish bombs; The Smiths, Reel around the fountain; The Jesus and Mary Chain, April Skies; Ride, From time to time; Echo and the bunnymen, The killing moon; The church, Under the milky way tonight; Frank Sinatra, Something Stupid; Death cab for cutie, soul meets body.

5/16/2006

Mi infierno personal I: Manolo García

Seguro que has pensado en más de una ocasión como sería tu infierno personal. Te has detenido a imaginar los terribles elementos de atrezzo que el creador ha diseñado para hacerte sufrir durante siglos, porque es evidente que si existe el averno, vas a ir de cabeza, y que nos veremos por allí.
En mi infierno personal sonaría sin parar la discografía al completo de Manolo García, incluyendo rarezas y caras B. Y no digo que no me gustasen en su día El último de la fila. Enemigos de lo ajeno fue uno de mis discos de cabecera durante meses y soy capaz de reconocerle los méritos a otras obras de su discografía, pero no puedo con este tipo desde que le dio por lanzar su carrera en solitario.
No puedo con sus letras; esos ripios presuntamente poéticos que hacen bueno a Sabina. Si lo piensas, tú también podrías hacer letras parecidas. En primer lugar has de mezclar palabras como canela, olivo, camino, azahar, morisco y, siempre, sentidos. Además, ten siempre a mano algún dicho popular o un refrán, que siempre queda muy bien decir que recoges la herencia de los juglares de siglos atrás. Por último, no te olvides de utilizar hasta la extenuación formas verbales pasivas. Verbigracia: no se te ocurra decir “no pierdo el tiempo nunca”, sino “nunca el tiempo es perdido”. Ahora, añádele ridículos riffs heavies-de-la-muerte y aires morunos de todo a 100, cuando no flamenco de paletilla.
También se me atragantan los elementos visuales que le rodean. No me puedo quitar de la cabeza esos pantalones con raya amarilla a un lado, que parece un reclamo de Tráfico para el uso de elementos retro-reflectantes en carreteras comarcales. Eso no sería del todo malo si no fuera porque parece vivir en un estado de estreñimiento constante, como si estuviera preso de un hula-hop gigante que sólo viera él (gracias por el prestamo, catetilla). Siempre tan espatarrado y lanzando manotazos al aire. Todo un poema. Pero si verle actuando provoca diarrea, imagina con sus vídeos. Yo he detectado hasta tres tipos distintos. El primero, el más evidente, le sitúa en paisajes agrestes, en comunión con la naturaleza y con gesto circunspecto, como si hubiera renunciado a todo contacto con la humanidad. En esos casos, es recomendable que el artista luzca barba de tres días, por aquello del abandono agro-místico. La segunda de las modalidades le ubica sentado con cara de orgasmo mientras el resto de la banda toca alegremente la tonada. Bien tocando las palmas, bien encogiendo tripa, es inevitable que pase una bailarina por allí y él le dirija una sonrisa cómplice. No puedo olvidarme de la tercera vía, que echa mano de elementos surrealistas de andar por casa, como gallinas revoloteando felices o bailarinas con un embudo en la cabeza y un serrucho en una de las manos.
Y Manolo García no sería él sin sus declaraciones tipo “yo cuando esto no funcione me dedicaré a vender mis cositas en el mercadillo”. Qué campechano eres, Manolo, por no hablar de tu “integridad”. Todavía recuerdo esa carta abierta que mandó quejándose del uso de sus canciones en OT, que hubiera sido mínimamente creíble si no estuvieses vendido y revendido a los intereses de los grandes nombres de la industria discográficas. Vas llorando por las esquinas que te piratean los discos mientras les haces el caldo gordo a los jerifaltes de la música.
Claro que igual no puedes esperar otra cosa de alguien que dice que Gladiator le sirvió de inspiración para muchas de sus canciones.
Con algo más de tiempo me gustaría reabrir el expediente de Quimi Portet. Como en el caso de los Hermanos Calatrava, se supone que él era el bueno del grupo, ¿no?

5/15/2006

Claro que debe arder

Con toda seguridad, esta no será la última vez que aparezca el nombre de Boris Vian por aquí. Probablemente sepas que murió a los 39 años, en parte por los múltiples quebraderos de cabeza que le produjo la fallida adaptación cinematográfica de una de la novelas escritas con su seudónimo de Vernon Sullivan, Escupiré sobre vuestra tumba.Sin embargo, puede que no conozcas la tendencia que tenía este escritor francés (también poeta, músico y hasta mecánico) a celebrar lo que él mismo denominaba “surprise parties”, más tarde “tarte parties”, unas celebraciones impregnadas de sexo y alcohol que trataban de ser el contrapunto surrealista a las tertulias literarias del momento. Ahí se produjeron algunas de las más sonadas rupturas de artistas de la época y la provocación era la moneda común.Ahora avanza unos cuantos años en el tiempo. Glutamato Ye-yé actúan en el añorado programa La Edad de oro. En un momento de la actuación, el carismático vocalista Iñaki Fernández extrae de un saco hogazas de pan duro y las empieza a tirar al sorprendido público que, pasado el shock inicial, tiene a bien dar la respuesta adecuada al ataque. La batalla campal posterior, con Fernández parapetado intentando cantar mientras esquiva la lluvia de objetos, no tiene precio.Y ahora dime si no te da rabia y hasta tristeza que ese elemento de provocación se haya prácticamente perdido. Que lo más aberrante que puedas presenciar ahora sea una intervención de Martínez-Pujalte en el Congreso y que él ni siquiera sea consciente de ello.

5/14/2006

Me mordí para no llamarte

Te gusten o no Los Planetas, has de estar de acuerdo conmigo en que tienen una facilidad envidiable para adaptar temas ajenos a su terreno. Pienso en El Mapa, de Family, o Podría volver, de Bambino. Otro maestro en lo suyo, Nacho Vegas, bien podría regalarnos alguna vez algún tango del porteño Enrique Santos Discépolo, ese poeta, compositor y autor teatral que bañaba en humor socarrón su escepticismo y cansancio ante el mundo. A mí me viene a la cabeza "Confesión", compuesta en 1931, pero seguro que podría bordar unas cuantas más.

Fue a conciencia pura
que perdí tu amor...
¡Nada más que por salvarte!
Hoy me odias
y yo feliz,
me arrincono pa' llorarte...
El recuerdo que tendrás de mí
será horroroso,
me verás siempre golpeándote
como un malvao...
¡Y si supieras, bien,
qué generoso
fue que pagase así
tu buen amor..!

¡Sol de mi vida!...
fui un fracasao
y en mi caída
busqué dejarte a un lao,
porque te quise
tanto...¡tanto!
que al rodar,
para salvarte
solo supe
hacerme odiar.
Hoy, después de un año
atroz, te vi pasar:
¡me mordí pa' no llamarte!...
Ibas linda como un sol...
¡Se paraban pa' mirarte!
Yo no sé si el que tiene así
se lo merece,
sólo sé que la miseria cruel
que te ofrecí,
me justifica
al verte hecha una reina
que vivirás mejor
lejos de mí..!

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5/13/2006

El día que se murió Billy Wilder

“No necesitábamos diálogos, teníamos los rostros”.

Y la Desmond desciende hasta los infiernos en su última gran interpretación con toda la fuerza que le confiere su imposible rostro, elevando hasta el paroxismo las máximas del cine mudo, orgullosa de haberse cobrado su primera víctima en una guerra perdida, Salomé eterna. La más hermosa renuncia a una realidad que le ha engullido sin pedirle cuentas, el canto de cisne de una generación relegada al silencio por la irrupción del cine sonoro, y un corte de mangas de uno de los más grandes al nuevo y despiadado star-system de Hollywood, con un fondo de amargura y tristeza eternas. Una mirada atrás con ira.
Dicen que el capo de la MGM, Louis Meyer, llamó bastardo a Wilder tras visionar El crepúsculo de los dioses. La respuesta del maestro es portavoz de una forma de ser ajena a modos y modas y un homenaje a los desheredados : “Fuck You”. In memoriam.

El día que se murió Billy Wilder fue uno de los más hermosos de mi vida, por razones bien distintas. Comida china, páginas de periódico revoloteando en un cielo bien gris, una puesta de sol irrepetible, una sonrisa terrible. No hay guerra sin bajas.

5/12/2006

¡A positivar!

«Una relación es como un tiburón; tiene que estar continuamente avanzando o se muere. Y me parece que lo que aquí tenemos es un tiburón muerto»


Es una de las joyas que se pueden encontrar en Annie Hall, una película llena de diálogos ingeniosos, contrarreplicas brillantes y sentencias aplastantes. Quizá has querido perderte en alguna ocasión en una película del gran Woody Allen, y fundirte en uno de esos arquetipos tan chic, tan elegantemente cultos del Soho. Seguramente has sentido que todo sería más fácil si tu vida contara con un guión sólido, un cuadro de personajes secundarios consistente y una trama argumental con sentido. Probablemente has pensado en alguna ocasión que quien guioniza tu vida es alcohólico perdido y descarga sus frustraciones en el script. Imagino que has llegado a la conclusión de que el elenco de actores que te rodea son fruto de uno de los peores errores de casting de la historia. Supongo que agradecerías que tu vida tuviera un argumento más atractivo. Encima, cuando nadie lo pide, te salen secuelas aún peores que la película original. La vida es cine, pero la mayoría de las veces la rueda Ed Wood.

5/11/2006

Malaventuranzas

"Así pues, cuando me enfrento con la prueba de una alienación, experimento lo que surge de lo más profundo de mí mismo: compasión hacia los engañados, además de cólera violenta contra los que siempre les mienten. No siento odio por los que se arrodillan sino la certeza de nunca transigir con los que invitan a esa posición humillante y los mantienen en ella. ¿Quién podría despreciar a las víctimas? ¿Y cómo no combatir a sus verdugos?"

Leído en El tratado de Ateología, de Michel Onfray, un ensayo-panfleto que arremete por igual contra todas las religiones monoteístas; una obra combativa y necesaria que le ha valido ya al autor pare recibir unas cuantas amenazas de muerte.

¿Para cuándo una asociación de Damnificados por los desmanes de la religión ? ¿Cuándo se devolverán las tierras usurpadas por decreto divino? ¿Cuándo se atreverá la Organización Mundial de la Salud a incluir la religión en el apartado de grandes epidemias de la historia de la humanidad?

Si dios no está muerto, que le retiren la respiración asistida ya. Si existe, que la próxima vez no se le ocurra crear al mundo por vía anal.

5/10/2006

Vacaciones en Roma

"El enamoramiento es un estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza". Ortega y Gasset.

Miedito me da cuando alguno de mis artistas de cabecera habla de lo enamorado/desintoxicado que se encuentra. En el 99% de los casos le suele salir una obra decepcionante. El último de la banda en caer ha sido Morrissey, que va anunciando a los cuatro vientos que es muy feliz con la vida. Él, que predicaba el celibato y que presumía de ponerse moreno con la luz de la lamparita de su mesilla de noche. Antes que él, Robert Smith, Brett Anderson, Martin Gore tuvieron sus momentos de vergüenza ajena. Asumiendo que es un tanto insano desearles un divorcio, una sobredosis o una depresión para que vuelvan a emocionar, uno les pediría que al menos tuviesen la decencia de publicar su disco con un nombre ficticio a lo Alan Smithee, como hacen los directores que se niegan a que su nombre aparezca en los créditos de una película. Claro que a todos nos han dicho alguna vez que nos cambia la voz cuando hablamos por teléfono con quien ya sabéis.

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5/08/2006

Was There anything I could do?

Los australianos The Go-Betweens perdieron el pasado fin de semana a una de sus cabezas pensantes, Grant McLennan. Según un comunicado de la web oficial de The Go-Betweens, el co-fundador de la banda falleció miestras dormía en su domicilio en Brisbane, Australia.

Grant McLennan y Robert Forster fundaron The Go-Betweens en 1979, dando pistoletazo de salida a una carrera que dio como fruto seis discos antes de la separación del grupo en 1989. Once años después, en 2000, McLennan y Forster volvieron a editar un álbum como The Go-Betweens, "The Friends of Rachel Worth", al que siguieron "Bright Yellow Bright Orange" (2003) y "Oceans Apart" (2005). La última referencia del grupo antes de la muerte de McLennan es el DVD en directo "That Striped Sunlight Sound", editado a principios de este año.

Grant McLennan también cuenta con una importante carrera en solitario: entre 1991 y 1997 (aproximadamente el tiempo que The Go-Betweens estuvieron inactivos), el australiano editó cuatro discos: "Watershed" (1991), "Fireboy" (1993), "Horsebreaker Star" (1994) y "In Your Bright Way" (1997).

http://www.supernovapop.com/noticias/Muere-Grant-McLennan-de-The-Go-Betweens/4226

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El horizonte

Suena el último disco de Dominique A, L´Horizon, en el reproductor. No acabo de entender como a este hombre no se le sitúa ya a la altura de los grandes nombres de la canción francesa. Repaso mentalmente los artistas que más me han impactado en los últimos quince años y no encuentro muchos que sean capaces de arriesgarse tanto en cada disco, ni reinventarse sin necesidad de traicionarse.
No hace falta entender una maldita palabra de francés para que no se te salten las lágrimas al escucharlo. Emocionarse así, dejarse llevar sin necesidad de racionalizar, sin intentar entender, no tiene precio. Ocurre lo mismo con Mulholland Drive, lo último de Lynch (¿para cuándo una nueva película?) Si te detienes a intentar analizarlo, puedes correr el riesgo de que se pierda la magia. En estos tiempos de sobredosis de información en los que despejar cualquier duda es tan sencillo como recurrir a Google, se echa en falta algo de emoción, de misterio, de sugerencia.

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