El amigo de las tormentas

8/31/2006

Septiembre no está tan lejos

Cuando en 1987 Clare Wadd y Matt Haynes crearon el sello discográfico Sarah Records, nadie se creyó que llevarían a cabo su propuesta de editar 100 de los mejores discos de la historia para luego dar por finalizada la aventura. Heavenly, the orchids o brighter son grupos para descubrir una y mil veces, aunque la joya de la corona siempre fueron The field Mice. Ahora que se han reeditado sus discos, adobados con sus EP, quizá sea momento para que abandonen el estatus de grupo de culto, aunque en el fondo nos gustaría que fueran todavía ese pequeño secreto que te descubre alguien muy especial y que se convierte en parte de tu vida.
El grupo, al principio un duo, se fundó en 1987, firmando con Sarah poco después. Rob Wratten (cantante y guitarrista) y el bajista Michael Hiscock se estrenaron en el mercado discográfico con Ennma´s House, un disco que llegó a vender 5000 copias gracias al boca a boca. Wratten es uno de los músicos pop más tímidos del mundo, así que seguro que esta forma de “promoción” le vino de perlas. Como a lo largo de su carrera, las canciones de The field mice tienden a la mutilación emocional, y saben expresar como nadie el regusto amargo que queda después de una relación . Practicaban un pop otoñal y romántico, en el sentido estricto de la palabra, como si recogieran el testigo de los Smiths más arrastrados, aunque siempre lucieron orgullosos las influencias de luminarias como Joy Division. Como si Nick Drake hubiera empezado su carrera en los 80 y liderase un grupo de pop sintético. Después vendrían Sensitive, (con ese muro de guitarras final sencillamente emocionante), el EP So Said Kay y el reconocimiento unánime de la crítica, al tiempo que se convertían en el grupo más vendedor del sello y mutaban a quinteto, con el guitarrista Harvey Williams, la teclista Annemari Davies y el batería Mark Dobson.
En total, singles y eps aparte, grabaron tres discos. El primero, Snowball, es una obra maestra del pop melancólico, con canciones tan enormes Last letter o When morning comes to town. En el siguiente disco, Skywritting, encaran la senda electrónica que tan bien se le daría a Wratten en sus futuros proyectos. Ahí puedes encontrar una pieza tan rotunda como Humblebee, plagadita de samples. El fin del romance tendría lugar con For keeps, el disco más maduro y ensamblado de los tres, aunque quizá el menos emocionante.
Tocados por las disputas internas en el grupo, The field mice hicieron una gira final de despedida. En el último concierto acabaron tocando The end of the affair, una de sus mejores canciones. Luego vendrían ramificaciones como Northen Picture library o Trembling Blue Stars, pero esa es otra historia.

8/29/2006

La verdad sobre The Beatles, al descubierto

Elvis está vivo, pero reside en una isla. Tan sólo se aparece de vez en cuando a los fans obsesivos.
Paul McCartney murió y fue sustituido por un doble. Si analizas algunas letras y portadas de los Beatles encontrarás la verdad.
Marilyn Manson salía en Aquellos maravillosos años. Era el amigo del protagonista.
El 11-M fue culpa de ETA.

Si pensabas que ya habías leído suficientes idioteces y leyendas urbanas a estas alturas de tu vida, te confundías. El pájaro de abajo asegura que The Beatles dejaron de hacer conciertos en 1966 porque eran unos mediocres instrumentistas. A partir de ahí, se limitaron a aparecer en portada de los discos y cobrar royalties. El texto es largo, pero merece la pena echarle un vistazo, ya sea por su desconocimiento total del tema del que habla, por sus citas gratuitas, por su caligrafía furiosa de columnista de Libertad Digital, por sus chascarrillos. Este hombre es un punk y aún no lo sabe...

En julio de 2006 se ha impartido un curso de verano de la universidad de Almería titulado “Los Beatles, su música y su tiempo”. Sesudos profesores han venido con su retórica hagiográfica a explicar en profundidad cuán excelsas son la música y la letra de las canciones de los Beatles. Ellos sabrán por qué, pero lo cierto es que, tras leer tales laudas y ditirambos, no tengo más remedio que dar una opinión contraria. Las grabaciones anteriores a 1966 demuestran que los Beatles fueron mediocres instrumentistas y cantantes. Esto fue la causa de que, desde ese año hasta su disolución, no pisaran nunca el escenario; las grabaciones posteriores a dicho año muestran, paradógicamente, a unos músicos excelentes y con dominio de multitud de instrumentos; es decir: no tocan ellos. Cuando el grupo se disuelve y cada uno de sus miembros hace su carrera independiente, nos encontramos nuevamente con unos solistas sin técnica instrumental ni vocal y hasta sin capacidad de invención melódica. No es difícil comprender lo que sucedió para que apareciesen hermosas canciones estupendamente interpretadas; y es que los componentes de The Beatles, guiados ya por la poderosa industria del disco, probablemente se limitaran a aparecer en portada de los discos y a cobrar los derechos de autor. Pero hay una surrealista explicación, encontrada en una de las páginas WEB dedicadas al grupo, en la que se lee que dejaron de actuar en directo porque “agotados por las giras, las presentaciones, las intervenciones públicas, los homenajes, etc., the Beatles abandonan los conciertos en vivo a partir de 1966. Sus canciones también se habían hecho demasiado complejas para ser interpretadas en directo; por todo ello, se dedican a hacer discos”. Parece un chiste pero no lo es y por lo tanto queda como un argumento “escrito por un idiota”, como diría Shakespeare, pues les hace más daño que bien, y con él se cumple el viejo dicho “La estulticia trabaja siempre en perjuicio propio”.
Hablamos, pues, de un grupo ‘musical’ que llegó a enriquecerse actuando como intérpretes musicales sin necesidad de conocer los rudimentos de la música. Y en Almería se les dedica nada menos que un curso de universidad. ¿Y por qué; qué han hecho estos señores por Almería?, se preguntará el lector sin prejuicios, supongo que asombrado. Nada especial, sólo que uno de ellos visitó la ciudad y provincia durante seis semanas en 1966 con motivo del rodaje de una película por sus desiertos parajes, y aquí se inventó una de sus “más emblemáticas canciones”. Si por lo menos su canción estuviese inspirada en o por la ciudad de Almería y se hubiese titulado, por ejemplo, “Cañillo Puerta Purchena forever” o “Desierto de Tabernas forever”, podríamos entender algo. Pero no, él se acordaba con nostalgia de su barrio de Liverpool y se decía “¿qué puñetas hago yo aquí en vez de estar en el rincón favorito de mi infancia, aquel campo de fresas?”. Sólo falta su estatua en el centro de la ciudad, mas todo llegará; sólo hay que esperar a que se termine de restaurar aquella casa donde dormía y que, convertida en museo, tendrá una habitación a él dedicada.
Cuando se escriben y divulgan tantas hagiografías, ocurre que de tanto repetir lo bueno parece que lo menos bueno no existe, y da lugar a estados mentales de entrega incondicional, con lo que se confirma aquello que decía Helvecio: "El grado de espíritu necesario para complacernos es una medida bastante exacta del grado de espíritu que tenemos". Afirmar que “Los Beatles constituyeron sin lugar a dudas uno de los fenómenos artísticos más importantes e influyentes de la segunda mitad del siglo XX” , como dijo en su conferencia un profesor de la universidad de Granada (ver El Mundo del día 19 de julio) es un disparate y un insulto a la inteligencia. Más cierto es que ‘la música de los Beatles es a la música lo que un ladrillo a un diamante’. Y leer en El País (también del 19 de julio) un titular a grandes letras que dice “El método Lennon de inglés” porque un profesor usaba las letras de sus canciones para dar sus clases, es desternillante, como mínimo.
De cualquier forma, el “fenómeno Beatles”, que ciertamente existe, no es un “fenómeno musical”, sino algo enmarcado dentro de un esquema categórico más amplio, en relación exclusivamente con la sociología de las masas. T. W. Adorno lo dijo bien claro: “La cultura masoquista de masas constituye el fenómeno imprescindible para que entre en acción la todopoderosa industria productiva, que deja al consumidor en la actitud del prisionero que ama su celda porque no le han dejado otra cosa a la que amar” . Los promotores de la industria del disco también lo han visto claro, solo que ellos actúan con un pragmatismo brutal y alienante: creen al público tan mediocre que les parece necesario envilecer los objetos que se le destinan. En función de criterios comerciales, el promotor musical prostituye toda la música que pasa por sus manos y así, como dice como dice Roland de Candé, “la industria proporciona un fondo musical espantosamente uniforme: uniformidad en el timbre (el de los altavoces mediocres; el oyente se habitúa al timbre del altavoz y acaba tomándolo por la realidad musical); uniformidad de matices (todo es o demasiado fuerte o demasiado débil); uniformidad de la expresión (los desperdicios del romanticismo musical); uniformidad de la escritura primaria y de los ritmos estereotipados; y uniformidad de una estética simplista, fundada en la adaptación grosera de un sistema caduco”.
Quizás a algunos les parezcan duras estas palabras, pero creo que, ante la desproporción que existe entre los hechos (Los Beatles y su mediocridad paseando por Almería) y la respuesta de los responsables municipales (museo, curso en la UAL y otras exageraciones), alguien no condicionado tenía que hacer ver que “el rey va desnudo”. Da igual quién lo diga; lo importante es que lo que se afirma esté basado en argumentos propios de la lógica dialéctica y del ‘principio de razón suficiente’.
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Este texto, firmado por un tal Nacho, aparecía como comentario a una noticia aparecida en Periodista Digital sobre las desavenencias entre Jesús Cacho y Pedro Jeta. No, yo tampoco encuentro la relación. No sé si este hombre publica en algún medio pero, desde ya, cuenta con un seguro fan. ¡¡Nacho, cuéntales que en realidad a Brian Jones se le cargaron Jagger y Richards!!

8/28/2006

Buenos días, tristeza

"A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento.
Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás."
(Primer párrafo de la novela Buenos Días Tristeza)

Acaba de morir Françoise Sagan, la autora de Bonjour Tristesse o Buenos Días, Tristeza, uno de esos libros que te hacen querer aún más a la persona que te lo ha recomendado. No es que la noticia haya causado mucho revuelo en los medios de comunicación españoles. Aquí sólo se habla de, parafraseando a mi amigo Lolo, hijos de puta que mueren en la cama como Juan Pablo II. Buenos días, Tristeza narra la desocupada vida de la joven Célile y su padre, que mantienen una relación idílica hasta que la llegada de Anne desordena todo. Si no has leído el libro mejor no contar nada más. Si lo has hecho, pensarás que estas dos líneas no hacen justicia a un texto tan hermoso.

Sagan tuvo una vida marcada por los problemas con el alcohol y las drogas, su afición a la velocidad y unos cuantos divorcios. Por su alcoba pasaron desde Jean-Paul Sastre hasta el presidente Mitterand.

La escritora fue condenada hace cuatro años a pasar un año de prisión por defraudar 830.469 euros al fisco francés. El apoyo de intelectuales como Phillipe Sollers, Alexandre Jardin y Régine Desformes dejó finalmente en suspenso la ejecución de la pena. «Es posible que Françoise Sagan tenga alguna deuda con el Estado, pero Francia le debe mucho más por el prestigio que su talento le ha valido al país ante el mundo entero», señalaba en la época la actriz Isabelle Adjani. No es para menos, Françoise escribió decenas de libros, obras de teatro, guiones de cine e incluso canciones.

Buenos días, tristeza contó con una adaptación cinematográfica. La dirigió en 1958 el maestro Otto Preminger, con un elenco de lujo encabezado por la frágil Jean Seberg, David Niven y Deborah Kerr. Aunque no esté entre las mejores películas de Preminger, hace 50 años se adaptaban novelas así, y no la literatura de aeropuerto de Dan Brown.

Françoise Sagan murió a los 69 años, víctima de una embolia pulmonar.

8/27/2006

Miedo

http://www.elpais.es/articuloCompleto/revista/agosto/tenerles/miedo
/elpepirdv/20060821elpepirdv_28/Tes/

Juan José Millás
En los congresos de escritores los participantes hablan de literatura; en los de cardiología del corazón; en los de agricultura, de los tomates, y así sucesivamente, excepto en los congresos de obispos donde, en vez de hablar de Dios, se habla de la unidad de España, de la moral, de la biología, de la familia, de la cultura, de la educación, de la sociedad y de las células madre. En los entreactos comentan lo bueno que estaba el pollo al chilindrón, es decir, que también saben de gastronomía. Los señores de la foto lo mismo le dicen el libro que tiene usted que leer que el anticonceptivo que debe utilizar. Le prescriben el modo de vestir, el político al que debe votar, el sexo que debe tener su cónyuge, el colegio al que conviene llevar a su hijo, así como las leyes que debe obedecer y a las que debe dar un corte de manga. También le indican si es moralmente más saludable un estado federal o autonómico. Todo ello sin descuidar sus lecciones en torno a la fecundación in vitro o sus críticas especializadas al cine de arte y ensayo.
De modo que el pasado 21 de junio se reunieron para hablar de todo esto y más llegando, entre otras, a la conclusión moral de que en España peligraban los "derechos fundamentales". No quedó claro a qué se referían con la expresión "derechos fundamentales" estos señores cuyo mejor caldo de cultivo ha sido tradicionalmente el de las dictaduras. Aquí estuvimos 40 años sin derechos fundamentales (ni accesorios) y la Iglesia a la que pertenecen no sólo no abrió la boca, sino que llevaba al dictador, junto al Altísimo, bajo palio. Cuarenta años sin quejarse son muchos, por lo que lo lógico es pensar que los derechos fundamentales les importan un carajo. Pregúntenles por los derechos fundamentales de las monjas, a ver qué dicen.
Así que cuando se reúnen de lo único que no hablan es de Dios (en justa reciprocidad; tampoco Dios se ocupa mucho de ellos). Hablan de lo que les da la gana y se pican mutuamente por ver quién dice la mayor barbaridad, sea en el campo de la prevención del sida o en el de la reproducción asistida. De hecho, a partir de la citada reunión del 21 de junio, donde hubo división de opiniones, y hasta el día de hoy, no han dejado de hacer declaraciones, por ejemplo, sobre la unidad de España, España, España, que según ellos es un asunto teológico en el que el Parlamento tiene muy poco que decir. Ya animados, Ricardo Blázquez, su presidente, aseguró, para acojonar, que España, España, España, estaba moribunda con estas mismas palabras, "la sociedad española está moribunda". Lo dijo ahora que no hay fusilamientos ni garrote vil ni torturas ni persecuciones. Cuando todo eso estaba a la orden del día, ese señor y sus colegas no decían nada, no sólo no decían nada, sino que daban la absolución a los verdugos, a los torturadores, a los criminales.
Y en esa competición por ver quién hablaba más alto, llegó también el arzobispo de Burgos, Burgos, Burgos y aseguró muy serio que la familia estaba siendo "atacada por una corte de becerros del poder". Como lo oyen, "corte de becerros del poder". Lo dijo un tipo que es dueño de muchas iglesias en cuyas fachadas todavía lucen símbolos franquistas y que vive a cuerpo de rey de las arcas del Estado. ¿Es o no es para tenerles miedo?

8/26/2006

Pedro J, ese hombre I

"Pero la prueba de que el franquismo fue mucho menos criminal que otras experiencias totalitarias alumbradas casi de forma contemporánea y que evolucionó con el tiempo hacia un sistema político aceptable para una parte muy significativa de la población es el ordenado tránsito legal que se produjo hacia la democracia, con un presidente del Gobierno que había sido Secretario General del Movimiento y bajo el factor de continuidad encarnado en la figura del Rey Juan Carlos".

Esta joya no la ha escrito el ex-terrorista metido a historiador Pío Moa, pertenece a una de las felípicas dominicales ("El franquismo fuimos todos") con las que nos deleita el director de El Mundo, Pedro J Ramírez. De verdad que me alegro de leer esto. Me alegro de que por fin se haya quitado ese disfraz de demócrata independiente que ya no se creía nadie. Me alegro de leer que el franquismo para este impresentable fue "un quíteme allá esas pajas", porque ahora ya no temo recurrir al insulto gratuito cada vez que por desgracia le leo. Todavía hay que darle las gracias a Franco por los cuarenta años de aislamiento; por haber convertido España en un cementerio; por haber aniquilado una forma de gobierno legal por la fuerza de las armas.

Arrancar ahora y no arrancar antes

Ya no lo siento
Ahora es como si llevara guantes
Cuéntame un cuento
Enséñame lo que hay por delante
Ya no es como antes
Parece que ya ha habido bastante
Busco y no encuentro
Prefiero no buscar a encontrarte
Si esto es verdad es que te miento
Y si te miento es que es así
Y si es así no me arrepiento
Búscame
Dentro
Ya sopla el viento
No puedo quedarme tan campante
Me gusta su aliento
Me voy con él a cualquier parte
¡Oh que impresionante!
Arrancar ahora y no arrancar antes
No hay mucho tiempo
Pero el que hay ya está todo por delante.

Los enemigos-Dentro-

8/25/2006

Cómo acabar de una vez por todas con el aburrimiento

Nunca se te ocurriría asociar a Big Black con Depeche Mode, aunque con la bendita llegada de los programas P2P puedas hacerte con sus respectivas discografías en un instante y comparar por ti mismo. Los primeros son un grupo de culto por un buen número de razones. En sus filas militó el mítico Steve Albini, productor de algunos de los mejores discos de PJ Harvey o Pixies, por decir sólo un par de nombres. Además, el grupo es responsable de Songs About Fucking, un disco de punk después del punk, más allá del punk, que tritura tus oídos a base de riffs sucios de guitarra y un uso de las percusiones de batería al límite de lo soportable
A Depeche MOde por fin se les comienzan a reconocer sus méritos, después de años de desprecio por parte la comunidad rockera, que por otra parte nunca se atrevió a acercarse a un disco de los de Basildon por mero prejuicio, ignorancia o por el miedo al que dirán de los amigotes. Hace 22 años la banda no llenaba aún estadios, pero se dedicaba a experimentar como pocos grupos de su época. Con Alan Wilder totalmente integrado en el grupo y Martin Gore en pleno subidón creativo, se dedicaban a patearse a la ciudad en busca de cualquier ruido metálico que samplear. Para Some Great Rewards, una de las cimas de Depeche MOde, Martin Gore (compositor del 99% de las canciones del grupo) se empapó del perverso espíritu del Heroes de Bowie para grabar un disco urbanita y blasfemo que huele a Berlín por los cuatro costados.
En Songs about fucking aparece Querosene, una canción en la que el protagonista decide quemar una ciudad en la que no hay nada que hacer, aparte de envejecer y morir.
En Some Great Rewards aparece Something to do, una canción en la que el protagonista fantasea con escapar de la mano de su chica de una ciudad que le ahoga. El amor y el sexo como forma de escapar del alienamiento es un tema recurrente en las composiciones de Martin Gore.
Se trata, en mi opinión de las dos mejores canciones (tensas, afiladas) acerca del aburrimiento que se hayan escrito jamás, con el permiso de parte de las composiciones de Unknown Pleasures de Joy Division. Si piensas que Big Black hizo una versión de Kraftwerk en el disco, igual la conexión no es tan peregrina como podría parecer en un principio.

Algunas líneas de Kerosene (1987):
Nací en esta ciudad
Vivo aquí toda la vida
Probablemente llegue a morir en esta ciudad
Vivo aquí toda la vida
Nunca hay nada que hacer en esta ciudad
Vivo aquí toda la vida
Nunca hay nada que hacer en esta ciudad
Vivo aquí toda la vida
Probablemente aprenda a morir en esta ciudad
Vivo aquí toda la vida
Nada que hacer, sentado en casa
Sentado en casa, mirando las paredes
Mirándonos fijamente, esperando a que muramos
Mirando al otro y esperando que muramos
Probablemente llegue a morir en esta ciudad
Vivo aquí toda la vida
Hay queroseno cerca, algo que hacer
Hay queroseno cerca, encontremos algo que hacer
Queroseno cerca, préndeme fuego
Préndeme fuego, queroseno (x4)……

Y Something to Do (1984), de Depeche Mode
Mi pequeña chica
¿No vendrás conmigo?
Ven conmigo
Dime
¿Hay algo que hacer?
Me vuelvo loco de aburrimiento
Ven conmigo
Dime
Cielo gris sobre una ciudad negra
Puedo sentir la depresión
Alrededor
Tienes puestas tus botas de cuero
No puedo aguantar otro trago
Me sorprende que esta ciudadNo se hunda
Tienes puestas tus botas de cuero
Tu bonito vestido se ha manchado de grasa
De trabajar tanto
Por tan poco
Tienes puestas tus botas de cuero
Te estás aburriendo también
Me encantaría ir contigo
Te pondría tus botas de cuero
Te pondría tu bonito vestido.

8/24/2006

Todo volverá a ser lo que no era

Este blog trata de ser voluntariamente aséptico. Entre otras cosas porque los que me conocéis sabéis de sobra lo que ocurre en mi vida y no creo que a los anónimos valientes les interese demasiado indagar en la misma. Me dicen que, aunque no se busque, un blog acaba diciendo todo sobre su autor, y lo cierto es que a estas alturas todavía no sé cuál es la finalidad clara del mío. Admiro a quienes saben hacer de sus peripecias personales un arte, pero yo prefiero gastar los cartuchos disparando a otros blancos, aunque en ocasiones falle el tiro. Vale, pues hoy hacemos una excepción.
¿Y por qué digo esto? Porque como todo el mundo sabe, el año no comienza en enero. Lo hace en septiembre, así que ya toca ir activando alarmas para afrontar un año en el que, tome unas decisiones u otras, nada va a ser igual ya. Llega septiembre, acompañado de uno de esos cambios de década traumáticos que te hacen replantearte todo, y es muy seguro que en pocos meses van a cambiar muchas cosas, con tanta puertecita abierta como hay. Tome las decisiones que tome, es agradable partir de una situación en la que creo que no me falta nada, con la mejor persona del mundo a mi lado, amigos que no me creo merecer y apoyo de la familia para todo lo que haga. Aunque todo se vuelva del revés en el momento menos pensado, como propósito de nuevo año sólo pido mantener cerquita a la gente que quiero.

8/22/2006

No comments/carta de una madre coraje

En fin, tenía deshabilitada la opción de comentarios libres y no había leído esta joya, publicada por la supuesta madre de Juan Manuel de Prada, que reproduzco a continuación. Qué arte tiene quien lo haya escrito....

Carta de una madre coraje:

Solicito indulto para mi hombrecillo. Dejen de meterse con él, por favor. Ustedes no saben nada de su vida, sus traumas, sus ilusiones y desvelos. En consecuencia, no pueden juzgarle tan alegremente.
Desde que Umbral le nombró la "gran esperanza blanca" de la literatura española se empeña con todas sus fuerzas en no defraudar las expectativas. Pobrecito, qué duro es intentar complacer a un padre literario. Y ahí lo tenemos, con sus manitas regordetas ajustándose las gafas todas las mañanas tras el ordenador. Concentrándose con mucha fuerza en algún tema con el que lucir su prosa de catecismo (le recuerdo siempre tan quietecito y atento escuchando misa...). Cierto. Esta vez no sabía nada del tema, me lo confesó angustiado, cosa que ocurre muy a menudo para qué nos vamos a engañar. Pero mi juanma dice que las encuestas siempre quedan resultonas y salvan el trasero. Encontró una referida a la juventud y dio un bote de alegría. "Será una de mis columnas maestras". Yo me alegré un sin fín de verlo tan feliz. Llevaba tiempo lloriqueando porque sus ídolos de ABC le robaban los temas elevados. Pero él no se achanta. Fíjate que de pequeño me pedía "jugar a intelectuales" y aún ahora lo hace cuando se siente muy, muy feliz y muy excitado por algo.
Míra cómo cierra los ojos, levanta la carita y se devana los sesos. Ah, ya ha encontrado el tercer adjetivo que buscaba para insultar. Espera, que mi Prada es muy cuidadoso y consulta "El dardo en la palabra". No vaya a utilizarlo mal y sus colegas de tertulia se mofen de él a escondidas. Ya sabes lo mala que es la gente, sobre todo esos incultos de izquierdas. Ah, ya lo ha encontrado. Ahora clava la vista en la pantalla y golpea el teclado mientras se muerde la lengua: sujeto, verbo y predicado. Punto y final, menos mal. Lleva un mes "puliendo la columna" como él dice. Me empezaba a preocupar porque su malhumor había empeorado y ya ni merendar quería. Voy a ver si hoy se toma las magdalenas con leche, que después de estos esfuerzos cae desvanecido. ¿Qué les puedo decir? Es amor de madre.
¿Ven todo lo que trabaja y sufre? ¿No entienden la presión a la que está sometido? Sean benévolos con él, por favor, que el chico es aprensivo y se toma las críticas muy mal. O háganlo, al menos, por mí, que soy la que me llevo el soponcio. Por Dios se lo ruego. Gracias.

8/21/2006

Grandes magos del humor involuntario III: Franquistas en celo

Y así cerramos la trilogía del mal.

Grandes magos del humor involuntario: Franco ventrilocuo

Grandes magos del humor involuntario: Franco

8/19/2006

Superhéroes de barrio



Llevo meses intentando engancharme de nuevo a los cómic de la Marvel. En el fondo me parece una reivindicación de mi orgullosa infancia freak. Lo cierto es que, a excepción de Los nuevos vengadores del polémico Brian Michael Bendis, ya no me quedo mirando durante horas una viñeta, no espero con impaciencia al próximo número para ver si Kang nos termina de aniquilar de una puta vez, no me atrapan las historias y acabo pensando si en el fondo no estoy tirando el dinero.

De verdad que no me creo que tenga que ver con el hecho de ir cumpliendo años y cambiar los gustos. No he perdido la capacidad de asombro ante la maravilla que tienen los niños. Tampoco creo que sea un problema de savia nueva en el mundo de los superhéroes con mallas, porque la editorial cuenta con una nómina de dibujantes y guionistas simplemente excepcional. Simplemente estoy empezando a pensar que es imposible continuar exprimiendo el asunto. Muerte de superhéroe anunciada a bombo y platillo para después resucitarlo; colecciones nuevas que tienen que cerrar a los 10 números por las bajas ventas; sagas como House of M que te obligan a comprarte varias colecciones a la vez para seguir el argumento; Revampirización de personajes fetiche como Spider-man, tan sólo para devolverles a la esencia meses más tarde. Son ya más de cuarenta años a vueltas con lo mismo, y con un público potencial que prefiere, a lo mejor con razón, otras formas de entretenimiento. Así que me parece que somos unos pocos románticos los que mantenemos la llama viva, más por rutina que por convicción, y que se trata de una muerte anunciada desde hace tiempo.

No hace mucho tiempo que la Marvel estuvo a punto de irse a pique por las bajas ventas, porque sus personajes se habían vuelto demasiado ingenuos, por el auge de los videojuegos. Fue entonces que descubrió el filón que podría aportarle vender los derechos de las adaptaciones de sus iconos a las grandes productoras de Hollywood. Se trata de un negocio redondo. La fox te compra los derechos de Spiderman y el éxito de la película impulsa las ventas de los comics durante un tiempo. Y así, hasta el próximo estreno o la próxima secuela. Tampoco creo que el invento se pueda mantener mucho tiempo. Con la saga de X-men cerrada, con la tercera parte de spider-man casi en cartelera. Qué vendrá después? El motorista fantasma o El hombre de hierro o las secuelas de Hulk y Los cuatro fantásticos, entre otras. Todas ellas dirigidas cada vez por peores directores, con presupuestos ínfimos y argumentos que rozan lo autoparódico. Piensa en Daredevil o Elektra y te aproximarás bastante a lo que vendrá. ¿Y cuándo el público se canse de superhéroes en la pantalla grande? ¿Nos cargamos de nuevo a Fénix, le quitamos otra vez el adamantium a Lobezno o volvemos a disfrazar al bueno de Peter Parker? ¿Necesita el mundo héroes? ¿Podemos ser héroes un día nada más?

8/17/2006

Puedes buscar por tierra, puedes buscar por aire

El primer objetivo de este blog es compartir inquietudes con la gente que quiero, me quiere y me lee. Si alguna vez les he arrancado una sonrisa además ya me puedo dar con un canto en los dientes. Como tampoco tengo demasiado tiempo de comentar otros blogs que me encantan no aspiro a tener una sobredosis de visitas. Seguramente por eso me intrigan las visitas desde proveedores de Internet que no asocio a nadie conocido. ¿Qué puede encontrar interesante aquí alguien que entra todos los días desde Rusia? ¿Repiten los visitantes que entraron alguna vez? ¿Comparten intereses comunes o les suena a chino lo que leen? Sé que muchos entran por primera vez después de una búsqueda en Google, que no tiene demasiado que ver con los contenidos del blog. Que conste que no hay ninguna intención por mi parte de mofa o escarnio, pero algunas de las búsquedas me encantan. Me sigue sorprendiendo la capacidad de Google para indexar los resultados de las búsquedas. Aquí van algunas de las que más me han gustado:

  1. Trucajes para simular volar
  2. Single promocional en español de Head on the door
  3. Pisadas elementales de guitarra eléctrica
  4. Frank Thorogood sirviendo a la patria
  5. Películas rodadas en Candem Town
  6. Tormentas con piedras

8/16/2006

Nana baila

Nana/Anna Karina baila para Jean-Luc Godard en Vivir su vida.

Enjoy the silence


Oído en el reestreno de Vivir su vida (vivre sa vie, 1962) de, claro, Jean-Luc Godard.


Nana: ¿Por qué me cuenta historias así?
El filósofo: Ya ve, un…, un poco por hablar.
Nana: Pero ¿por qué hay que hablar siempre? Yo opino que muy a menudo habría que callarse, vivir en silencio. Cuanto más se habla, menos quieren decir las palabras
El filósofo: Tal vez, pero… ¿se puede?
Nana: No lo sé.
El filósofo: …. Siempre me ha impresionado eso, que no se puede vivir sin hablar.
Nana: Sin embargo, sería agradable vivir sin hablar.
El filósofo: Sí, sería hermoso, ¿eh?... Sería hermoso, en fin…, es como si ya no se amase… Sólo que no es posible. Nunca se ha logrado.
Nana: Pero ¿por qué? Las palabras deberían expresar exactamente lo que se quiere decir. ¿Es que nos traicionan?
El filósofo: Algo hay de eso…, pero nosotros las traicionamos también. Se debe poder llegar a decir lo que hay que decir, ya que se llega a escribir bien… En fin, es extraordinario, de cualquier modo, que un…, que a un buen hombre como Platón, se pueda todavía com…, es cierto que se le comprende, se le puede comprender. Y, sin embargo, escribió, en griego, hace dos mil quinientos años. En fin, nadie sabe ya la lengua de aquella época, no es cierto, no la sabe nadie exactamente. Sin embargo, llega algo. Por tanto, se debe lograr expresarse bien… Y es preciso.
Nana: ¿Y por qué hay que expresarse? ¿Para comprenderse?
El filósofo: Hay que pensar. Para pensar hay que hablar. No se piensa de otro modo. Y para comunicar, hay que hablar, es la vida humana.

8/15/2006

Quiero ser una krautrock star


Paradójico. Un grupo que vivía tan al día, tan pendiente de las vanguardias, y ahora dan el visto bueno a un recopilatorio sobre su corta obra. Pero bueno, así funciona el mercado. Tampoco hay que hacerse cruces porque así de paso recuperamos a un grupo tan estupendo como Ike Yard.

Este conjunto neoyorkino se formó en 1979, con influencias de la No wave, Joy división, Pil o las diferentes olas del krautrock alemán, pero si tenéis que pensar en una influencia, mejor Suicide, aunque en mi opinión Ike Yard fueron mucho más al límite que el grupo de Alan Vega y Martin Rev. Ya os podéis imaginar que con semejantes referencias lo que hacen estos tipos es muy poco amable. Una voz recitando sobre un manto de sintetizadores analógicos, percusiones enfermas y bajos obsesivos, aunque al final de su carrera decidieran pasar olímpicamente de las estructuras básicas de las canciones y optar por estructuras minimalistas que cubrían con un disonante coro de los más novedosos instrumentos tecnológicos que salían al mercado.

Dentro de poquito sale el recopilatorio, que agrupa su primer EP para un sello belga, el disco que grabaron para el mítico sello Factory y algunas canciones sueltas que de tan oscuras que son dan mucho miedito. No podréis cantar ninguna canción y es poco probable que os lo pongan en un sitio que no sea el Luke, soy tu padre, pero por alguna razón que se me escapa, acaban enganchando.

8/14/2006

"La gente cree que usted está amargado"

Y aquí la tercera parte de la entrevista que Aznar realizó para un programa de la BBC. El montaje y los subtítulos son gentileza de los amigos de www.escolar.net.

"Está usted negando que la mayoría de españoles se opuso a su apoyo a la guerra de Irak?"

"George Bush es un buen amigo mío"

8/12/2006

Peter Cushing y Cristopher Lee

Ya está colgado el número 53 de Miradas de Cine (www.miradas.net), la mejor página cinéfila de toda la Red. Los responsables de esta revista online han dedicado un dossier (que continuará el mes que viene) a los gloriosos 60. Aquí va mi pequeña contribución:

Sin piel

En el pequeño pueblo centroeuropeo de Vandorf tienen lugar una serie de extraños asesinatos en los cuales las víctimas aparecen petrificadas y con una expresión de horror en su rostro. La leyenda apunta a que la responsable es Megara, una de las tres gorgonas de la mitología griega cuyo espíritu se refugia en el castillo Borski. Una de las víctimas es el professor Heitz, cuyo hijo Paul acude al pueblo para investigar el crimen. Allí se enamorará de Carla, la asistente del profesor Namaroff, que atribuye la existencia de Megara a cuentos populares. En su investigación, Paul contará con la ayuda del profesor Meister, amigo personal de su difunto padre.

Si eres de los que se animan a enfrentarse a La Gorgona movido por el voto de quien esto escribe puedes pensar en un primer visionado que estamos ante uno de esos numerosos casos de fan de lo fantástico exagerado con ganas de epatar y tocar las narices, porque en realidad la película no es para tanto.

Lo cierto es que La Gorgona es una película que hasta hace bien poco era excluida de forma sistemática de las listas que enumeran los principales hitos de la Hammer. Tampoco cabe hacerse demasiadas cruces, porque en realidad en España no fue estrenada hasta cuarenta años después de su realización. Con todo, tan sólo acudieron a ver 596 espectadores al "estreno", que se dejaron en taquilla un total de 2.390 euros. En Madrid, la película fue estrenada en El Pequeño Cine Estudio en un impactante programa doble con el primer Drácula de la Hammer, también del maestro Terence Fisher, en lo que supuso una oportunidad única de disfrutar en pantalla grande del generoso cromatismo de la productora británica.

Los responsables de Hammer Films indagaron en mitologías como la griega con el objetivo de encontrar nuevos argumentos para sus películas, en un momento en el la productora había revisado/reinterpretado prácticamente todo el imaginario de monstruos que heredó de la Universal. Así, se sacaron de la manga a Megara, una Gorgona hermana de la maléfica Medusa. En realidad, los guionistas se tomaron más de una licencia con respecto al personaje. En realidad, las Gorgonas eran tres hermanas monstruosas que respondían a los nombres de Esteno, Euríale y Medusa. Megera era una de las tres Erinias, que según la mitología griega eran las diosas infernales del castigo y de la venganza.

A pesar del poco éxito de la cinta, de su escasa fidelidad a las fuentes de las que se nutre, el propio Fisher aseguró en más de una ocasión que se trataba de uno de sus títulos favoritos, y lo cierto es que hay unas cuantos motivos de peso para darle la razón.

A medida que su nombre ganaba peso en el seno de Hammer Films, Fisher ganó la suficiente confianza en sí mismo para filmar algunas de sus principales obsesiones sin necesidad de salirse del cascarón del género. Al igual que John Ford en el territorio del Western, el imaginario del director comenzó a mutar, evolucionar y dilatarse constantemente, aunque en apariencia siempre estuviera rodando la misma película. Fisher sentía en la época la necesidad de romper con ese cliché injusto que le reducía a eficaz artesano fílmico que filmaba historias unidimensionales en las que se dirimían conflictos entre el bien y el mal. Las películas rodadas en la época, como La maldición de el Hombre Lobo (The curse of the werewolf, 1961) o El fantasma de la ópera (The Phantom of the Opera, 1962), intentan dar salida a esa necesidad. En el Fisher de la última época, las líneas entre el bien y el mal se desdibujan, desaparecen los golpes de efecto y el sedimento narrativo aumenta. Importan más los ambientes que las apariciones espectrales destinadas a arrancar gritos al público y, en consecuencia, la acción se ralentiza. No es casual que el monstruo de turno se muestre en total plenitud prácticamente al final de la película. En realidad, La Gorgona, como La maldición del hombre lobo, son historias de amor trágico que tienen lugar en un contexto de horror; un tipo de historias, por otra parte, a las que siempre aspiró el director.

La Gorgona es una historia de amor más trágico que meramente nihilista. Los personajes se sostienen en pie por inercia, y por la idea de que la redención por amor puede hacerles ganar un lugar mejor en un mundo distinto. Nadie se salva de la infección que les carcome las entrañas y les absorbe las energías. Ni el profesor Heitz en su desesperada búsqueda del hijo perdido, ni Carla y Paul en su historia de amor imposible. Tampoco Namaroff, que esconde la naturaleza de Carla (poseída por el espíritu de Megara) presa de un sentimiento que sabe que nunca podrá ser correspondido. Incluso Karl Meister adopta una postura de amor paternal hacia Paul. No es casual que Paul esté interpretado por Richard Pasco, un excelente actor shakesperiano que da vida a un personaje marcado por la tragedia y por la búsqueda imposible de la verdad sobre la muerte de miembros de su familia y del misterio que rodea a Carla. Paul sobrevivirá a un temprano encuentro con La Gorgona, lo que provocará que su pelo se vuelva gris y su expresión corresponda a alguien que lleva penando cientos de años. De hecho, cuando Meister le encuentra, le espeta que parece que haya salido de la misma tumba.

En opinión de José María Latorre [1], La Gorgona «es una fantasmagoría en la que unos seres enfermos de amor pasean su afección por jardines venenosos casi enterrados por hojas otoñales....la historia tiene como eje una trágica historia de amor, a tono con el espíritu de la época tan fantasmalmente recreada». De hecho, este espíritu romántico de la película podría emparentarse sin mayores problemas con las historias de Ludwig Tieck. Como en los cuentos de hadas de este escritor romántico alemán, la emoción que transmite La Gorgona apela más a la imaginación que al verismo.

No, no se trata de una película que se esfuerce en parecer real, porque en realidad se trata de un ensayo sobre el amor, un poema gótico en el que importa la atmósfera más que la acción. De hecho, algunas de las secuencias están rodadas con vocación de cine mudo. Importan más los ambientes brumosos que las líneas de guión. Para poder apreciar La Gorgona es necesario entrar en este juego y olvidarse de toda pretensión de verismo, porque la película mezcla libremente elementos de distintas mitologías y deja sin solucionar asuntos no poco importantes. Se trata de una película que exige ir más allá de la pobre labor de maquillaje de Roy Ashton, que bordea lo kitsch con esas ridículas serpientes de goma que aparecen en la cabeza del monstruo y que provoca la risa floja vista hoy día.

Carlos Losilla apunta, por su parte, una lectura de la película en clave socio-política. La visión de La Gorgona provocaría el enfrentamiento con la realidad a la que no están preparados ni acostumbrados los habitantes de este improbable pueblo germánico, que prefieren refugiarse en su juego de espejos. «El mal entendido como misterio irresoluble permite el mantenimiento del statu quo sociopolítico, la pervivencia de una determinada concepción de la realidad, entiende que que en La Gorgona la verdad tiene varias caras cuya sola mirada es capaz de aniquilar la totalidad de nuestras certezas» [2].

La Gorgona es un título en el que funcionan a pleno rendimiento todos los elementos que hicieron clásica a la Hammer. Está, por supuesto, la pareja mítica formada por Peter Cushing y Christopher Lee. Los amigos del alma no trabajaban juntos desde La momia (otro título de Fisher, dirigida en 1959), y en realidad esta sería la última película en la que se pondrían bajo las manos expertas del director. Estamos tan acostumbrados a laurear, con razón, cada aparición de Cushing, que se nos hace difícil admitir que en esta ocasión está por debajo de Lee. En cualquier caso aquí se limita, si es que es posible este verbo al hablar del mítico actor, a esbozar una variación del primer doctor Frankestein, un personaje carcomido por claroscuros que encierra secretos demasiados terribles para ser contados. Por su parte, Christopher Lee tiene aquí la oportunidad de distanciarse de su callado alter-ego vampírico (cuya sombra le acompañará toda la vida, aunque a veces le haya pesado como una losa), dando vida a un alocado profesor Karl Meister, creíble a pesar de ese pelo gris y el mostacho que le alejan tanto de la imagen a la que nos tiene habituados.

Lee y Cushing se ven refrendados aquí por la estupenda Barbara Shelley, una de las actrices más queridas por los fans de la Hammer (se la puede ver también en Drácula, príncipe de las tinieblasDracula: Prince of darkness, 1966), junto a la inolvidable Ingrid Pitt. Shelley construye su personaje de Carla en torno a un doloroso enigma que se revela en cada uno de sus gestos. Carla enamora por su belleza telúrica, de otro mundo, atrapada por fuerzas que no entiende ni acepta. Su mirada teñida de tristeza transmite la misma sensación de pena insondable que Jean Seberg en Lilith (Lilith, 1964), la película del malogrado Robert Rossen con el que La Gorgona ha sido comparado en alguna ocasión.

Pero la Hammer contaba con una excelente nómina de trabajadores que no dudaban en dejarse literalmente la piel para hacer frente a los frecuentes problemas de presupuesto a los que se enfrentaba el equipo técnico de las películas. Fisher pudo reunir en La Gorgona algunos de los profesionales más competentes de la productora. No es exagerado afirmar que estamos ante una de las producciones más logradas a nivel visual de la productora, por obra y gracia de Michael Reed, que inserta un sinfín de motivos procedentes de la tradición romántica del siglo XIX. En La Gorgona aparece un cementerio nocturno engalanado con hojas otoñales, un barranco bañado por la niebla en la que aparece el cuerpo sin vida de un ahorcado o ese castillo Borski acariciado por la luz de la luna llena. Sin duda que Tim Burton debió tomar buena nota del trabajo de Reed a la hora de plantearse el diseño de producción de su Sleepy Hollow (Sleepy Hollow, 1999). La labor de Reed se ve refrendada por el extraordinario trabajo del responsable del diseño de producción, Bernard Robinson, que alcanza su máxima cota en la recreación de los interiores del castillo Borski. Las estancias del mismo están repletas de banderas despedazadas en girones, muebles recubiertos por un polvo de siglos y espejos deformantes que devuelven a los personajes que se pasean por las dependencias del castillo el reflejo que no quieren ver, y del que tratan en vano de escapar. Completando el extraordinario trabajo de ambientación, para la banda sonora el inolvidable e imprescindible James Bernard combinó la voz de una soprano con un pequeño instrumento no demasiado conocido denominado Novachord, en realidad una de las variaciones del mítico Hammond.

Con un engranaje de piezas casi perfecto, una historia con bastantes más aristas de lo que parece en un primer momento y un Fisher en estado de gracia, La Gorgona es un título de lo más recomendable que requiere dejarse los prejuicios a un lado desde un primer momento.

[1] Revista Dirigido por, Nº 308. Enero 2002. Págs. 76-77

[2] Revista Dirigido por, Nº 333. Especial Hammer. Pág. 51

8/11/2006

Cómo acabar de una vez por todas con las guías de viaje

Las ardillas de Hyde Park no son nada entrañables. Muerden la mano que les da de comer
No hay nada como el encanto paleto de reconocer una canción de Joy Division en un garito antes y mejor que los lugareños
A los british no les hace especial gracia Enjoy the silence de Depeche Mode, pero pierden la cabeza cada vez que suena alguna de Oasis. Malditos ingratos.
El Museo del Rock de Trocadero no existe desde hace años, aunque en la Guía Azul de Londres lo recomienden.
NO hay una tienda de bicis en todo Cambridge excepto en la estación de tren, aunque en la Guía Azul de Londres lo aseguren.
En Candem Town no te meten droga en los bolsillos como aseguran en alguna guía. ¿Quién coño escribe las guías de viaje?
Por mucho que te esfuerces en hablar bien inglés a la primera palabra van a detectar que eres español, para lo bueno y para lo malo.
Nuestro entrañable Danny DJ pincha bastante mejor que los cafres de Maximo Park. Al menos no pone Sweet Dreams y se queda tan pancho.
Mister Woo te invita a comer hasta que revientes por sólo cuatro libras en el Soho. Mister Wymann, el ex Rolling Stone, te clava hasta diez libras por su hamburguesa “award winner”.
Todos los musicales son “amazing”, “astonishing” y “breathtaking” según los críticos británicos. Si encontráis alguna reseña en la que les den menos de cuatro estrellas denunciadlo a las autoridades. El Freddy Mercury chapado en oro que da la bienvenida al musical “We will rock you” es de escándalo.
No se os ocurra reír en voz alta del monumento a Lady Di o gritar “guapa” cuando ponen un documental sobre su Graciosa Majestad.
Carnaby Street ya es pasto de las tiendas de ropa de marca.

8/10/2006

summer of love

No me había enterado de la noticia y me acabo de quedar de piedra....Forever Changes es probablemente uno de los discos que más he escuchado en la vida. Mal año para la lírica.


Tras una larga enfermedad, el pasado día 3 de Agosto fallecía Arthur Lee, líder del grupo Love, a la edad de 61 años en el Methodist University Hospital de la ciudad de Memphis.

Arthur Lee formó Love en Los Ángeles y grabó con el grupo tres álbumes. Su trabajo "Forever Changes", publicado en 1968, constituye uno de los mejores álbumes de la historia de la música y temas como "Alone Again, Or" o "Seven and Seven Is" son ya clásicos.

Tras disolver Love, Lee emprendió una carrera en solitario sin demasiado éxito. Su vida tras el grupo no fue del todo tranquila: en 1995 ingresó en prisión por realizar un disparo al aire con una pistola. A su salida en 2001, Lee recuperó a Love y realizó conciertos por todo el mundo tocando cada uno de los temas de "Forever Changes" (algunos todavía recuerdan su "ebria" actuación en la edición del año 2005 del Festival Internacional de Benicássim).

Hasta siempre Arthur "Love" Lee.

Grandes magos del humor involuntario: Juan Manuel de Prada


Poco a poco cogemos fuerza después de la primera tanda de vacaciones. Qué mejor forma de retomar el blog que recuperando la sección de grandes magos del humor involuntario. Ahora le toca a Juan Manuel de Prada, el escritor que pregonaba su anarquismo a los cuatro vientos hasta que le dieron los millones de uno de esos premios tan estupendos con los que las editoriales montan el numerito cada año para darse bombo. El mismo que despotrica de Sin City en el Café del Real lo suficientemente alto como para que todos los que estamos a 500 m2 de su mesa le reconozcamos. Juan Manuel de Prada, el mayor exponente de la vergüenza ajena en las difuntas tertulias de Garci, ahora abanderado de los estupendos valores de la juventud católica.

Tan lacayos y tan felices
Por JUAN MANUEL DE PRADA HUBO un tiempo en que juventud era sinónimo de inconformismo, irreverencia, rebeldía, heterodoxia y demás benditos síntomas de la vitalidad. Al calor de la revolución hormonal que se desataba en su organismo, el joven aspiraba a desmontar los andamios de un mundo heredado, a trastornar las convenciones instituidas por sus mayores, a revolverse contra el pensamiento dominante. Ciertamente, en muchos jóvenes estas tendencias ariscas y subversivas eran casi una actitud refleja, nacida del puro instinto de llevar la contraria; pero en ese instinto subsistía algún residuo de aquella sagrada insensatez que animó a Prometeo a robar el fuego a los dioses del Olimpo, que eran el gabinete ministerial de la época. De este modo, los jóvenes se convirtieron en la conciencia de la sociedad, en esa avanzadilla de «divinos locos» que mantenía encendida la antorcha de la rebelión, siquiera hasta que la revolución hormonal aplacaba sus furores; pero, para entonces, ya habían llegado otros a tomarles el relevo, y así se aseguraba la permanencia de un minoría dispuesta a impedir que las cosas siguiesen como estaban, dispuesta a prender la mecha del polvorín.
Pero ese tiempo ya quedó abolido. Según una encuesta divulgada por el Instituto Nacional de la Juventud, nueve de cada diez jóvenes se declaran satisfechos o muy satisfechos con su vida. Y, mientras retozan en el redil de su felicidad cautiva y gregaria, que los pobrecitos -acostumbrados a no mirar otro horizonte que el de su propio ombligo- confunden con un prado sin vallados, se adhieren con entusiasmo y fervor a los Principios del Movimiento: la experimentación con embriones les mola mazo, la eutanasia y el aborto también, aunque a renglón seguido se proclamen denodados defensores de la naturaleza y de los derechos humanos. A saber qué entenderán por naturaleza y por derechos humanos estos catecúmenos del Nuevo Régimen: en el primer concepto imagino que no incluirán los ciclos de la vida y la muerte; del segundo, por supuesto, excluirán el derecho a nacer, que es el único que verdaderamente deberían defender sin restricciones, ya que cuando se niega los demás se convierten en meros pronunciamientos retóricos y pomposidades hueras. Pero estos jóvenes reviejos y apoltronados han hecho del retoricismo vano una forma de placidez: aunque la encuesta no registra este dato, estoy seguro de que si les hubiesen preguntado por los derechos de los animales se habrían declarado también sus paladines más encendidos. Abortar no les provoca mayor reparo que explotarse un grano; en cambio, eso de que en la perreras maten a un perrito rabioso, aunque sea con una inyección indolora, se les antoja el colmo de la felonía y la inhumanidad.
Y eso que la encuesta no les pone en el brete de pronunciarse sobre asuntos de índole política; pero, de haber sido inquiridos, se habrían mostrado igualmente satisfechos con las iniciativas del Nuevo Régimen: la paparrucha de la memoria histórica, la búsqueda de la paz (aunque sea de rodillas), el buen rollito de la alianza de civilizaciones, el potaje plurinacional. ¡Pues claro que sí, faltaría más! La encuesta podría llevar cómo título ese lema coñón y lastimado que el maestro Burgos ha adoptado como diagnóstico sarcástico de nuestro tiempo: «No Passssa Nada». Ya ves, querido Burgos, que eres una voz que clama en el desierto. Tu percepción de la realidad no conecta con la sensibilidad de las nuevas generaciones; lo cual demuestra que, amén de bajito, eres un carca gruñón y aguafiestas. Aprende de estos jóvenes, orgullo del solar hispano, que en el colmo de la presunción optimista, se atreven a asegurar «que su vida mejorará en los próximos meses». Aprende de su conformismo, de su complacencia lamerona con el que manda, de su ortodoxia pacífica y risueña, de su vocación de acatamiento y sumisión. Míralos qué lacayos y qué felices son, míralos qué muertecitos están.

http://www.abc.es/20060807/opinion-firmas/lacayos-felices_200608070246.html

8/09/2006

Las manos fuera del Líbano



Se acabó el viaje a la city. Toca regreso a la shitty de Gallardón.