El amigo de las tormentas

7/31/2007

Woody Allen acaba con Ingmar Bergman

Woody Allen ya se cargó a Ingmar Bergman hace tiempo en uno de sus relatos más divertidos ,en el que parodiaba la partida de ajedrez de la muerte y el caballero de El séptimo sello. Lo puedes encontrar en el volumen recopilatorio "Cuentos sin plumas"...

(El drama se desarrolla en el dormitorio de la casa de dos pisos de Nat Ackerman, en algún lugar de Kew Gardens, Nueva York. La habitación está enmoquetada. Hay una gran cama doble y un inmenso velador. La habitación está amueblada y acortinada de forma meticulosa y en las paredes hay varias pinturas y un barómetro no muy atractivo. Se oye una música suave cuando se levanta el telón. Nat Ackerman, un confeccionista de prêt-à-porter de cincuenta y siete años, calvo y panzudo, está echado en la cama terminando de leer el Daily News. Lleva puestas una bata y zapatillas y lee a la luz de una lamparilla cogida con grapas al cabezal blanco de la cama. Es cerca de medianoche. De pronto, se oye un ruido, Nat se sienta y mira la ventana.)
NAT: ¿Qué diablos es eso?
(Trepando torpemente por la ventana, aparece una figura sombría y con capa. El intruso viste una capucha negra y ropa ajustada al cuerpo también de color negro. La capucha le cubre la cabeza, pero no la cara, que es de mediana edad y absolutamente blanca. De algún modo, tiene cierto parecido con Nat. Resopla sonoramente y luego, saltando por encima del marco de la ventana, se deja caer en la habitación.)
LA MUERTE (porque de eso se trata): ¡Dios santo! Casi me rompo el cuello.
NAT (observando perplejo): ¿Quién es usted?
LA MUERTE: La Muerte.
NAT: ¿Quién?
LA MUERTE: La Muerte. Escuche... ¿puedo sentarme? Casi me rompo el cuello. Estoy temblando como una hoja.
NAT: ¿Quién es usted?
LA MUERTE: La Muerte. ¿No tendría un vaso de agua?
NAT: ¿La Muerte? ¿Qué quiere decir... La Muerte?
LA MUERTE: ¿Qué diablos le pasa? ¿No ve mi traje negro y mi rostro blanco?
NAT: Sí.
LA MUERTE: ¿Y le parece que puedo ser Pinocho?
NAT: No.
LA MUERTE: Entonces soy La Muerte. Ahora bien, ¿podría darme un vaso de agua... o un agua tónica?
NAT: Si se trata de una broma...
LA MUERTE: ¿Qué clase de broma? ¿Tiene cincuenta y siete años? ¿Nat Ackerman? ¿Calle Pacific 118? A menos que me haya equivocado... ¿dónde habré dejado el papel?
(Se revisa los bolsillos hasta que saca una tarjeta con una dirección. La verifica.)
NAT: ¿Qué quiere de mí?
LA MUERTE: ¿Que qué quiero? ¿Qué le parece que quiero?
NAT: Debe de estar bromeando. Estoy en perfecto estado de salud.
LA MUERTE (sin dejarse impresionar): Uh-uh. (Mira en derredor.) Es un hermoso lugar. ¿Lo hizo usted mismo?
NAT: Tuvimos una decoradora, pero yo la ayudé.
LA MUERTE (mirando una foto en la pared): Me encantan esos chicos de ojos grandes.
NAT: No quiero irme todavía.
LA MUERTE: ¿Usted no quiere irse? Por favor, no empecemos. No empeore las cosas, la ascensión me ha mareado.
NAT: ¿Qué ascensión?
LA MUERTE: Subí por la tubería del desagüe. Quería hacer una entrada dramática. Vi las ventanas abiertas y pensé que usted estaría despierto leyendo. Imaginé que sería divertido subir y entrar así, por las buenas, ya sabe... (Chasquea los dedos.) Pero me enganché el tacón en una enredadera, se rompió la tubería y me quedé colgado por un pelo. Después se me rasgó la capa. Mire, mejor vamonos de una vez. Ha sido una noche te¬rrible.
NAT: ¿Así que, además, me ha roto la tubería del desagüe?
LA MUERTE: Roto, roto, no, sólo un poco torcido. ¿No oyó nada? Me pegué un porrazo en el suelo.
NAT: Estaba leyendo.
LA MUERTE: Entonces debía estar muy concentrado. (Hojea el periódico que leía Nat.) «Colegialas sorprendidas en una orgía de marihuana.» ¿Me lo presta?
NAT: Aún no he terminado.
LA MUERTE: Bueno... no sé cómo decírselo, amigo, pero...
NAT: ¿Por qué no tocó el timbre abajo?
LA MUERTE: ¿Y qué, si no, estoy tratando de explicarle? Podría haberlo hecho, pero ¿qué impresión le habría causado? Así queda más dramático. Pasa algo. ¿Ha leído Fausto?
NAT: ¿Qué?
LA MUERTE: ¿Y qué habría ocurrido si hubiera estado acompañado? Estaría sentado, ahí, con gente importante. Llego yo, La Muerte. ¿Qué le parece mejor? ¿Que toque el timbre o aparezca de pronto? ¿En qué está pensando, hombre?
NAT: Escuche, señor, es muy tarde.
LA MUERTE: Tiene razón. Bueno, ¿vamos?
NAT: ¿Adonde?
LA MUERTE: La Muerte. Eso. La cosa. Los Felices Campos de Caza. (Se mira la rodilla.) ¿Sabe?, es una herida bastante profunda. Mi primer trabajo y puede que coja una gangrena.
NAT: Espere un minuto. Necesito tiempo. No estoy listo para ir.
LA MUERTE: Lo lamento mucho. No puedo hacer nada por usted. Me gustaría, pero ha llegado la hora.
NAT: ¿Cómo puede haber llegado la hora? ¡Si acabo de asociarme con Original Prêt-à-porter!
LA MUERTE: ¿Qué diferencia hay entre un par de billetes más o un par de billetes menos?
NAT: ¡Claro! A usted ¿qué le importa? Debe de tener todos los gastos pagados.
LA MUERTE: ¿Quiere venir conmigo ahora?
NAT (estudiándolo): Perdone, pero no puedo creer que sea usted La Muerte.
LA MUERTE: ¿Por qué? ¿Qué se esperaba... Rock Hudson?
NAT: No, no se trata de eso.
LA MUERTE: Siento mucho haberle desilusionado, pero, oiga usted...
NAT: No se enfade. No sé; siempre pensé que usted sería... eh... un poco más alto.
LA MUERTE: Mido un metro setenta. Es normal para mi peso.
NAT: Se parece algo a mí.
LA MUERTE: ¿Y a quién tendría que parecerme? Al fin y al cabo soy su Muerte.
NAT: Deme un poco de tiempo. Un día más.
LA MUERTE: No puedo, ¿qué quiere que le diga?
NAT: Un día más. Veinticuatro horas.
LA MUERTE: ¿Para qué las necesita? La radio dijo que mañana llo¬vería.
NAT: ¿No podríamos llegar a algún acuerdo?
LA MUERTE: ¿Como cuál?
NAT: ¿Juega al ajedrez?
LA MUERTE: No.
NAT: Una vez vi una foto suya jugando al ajedrez.
LA MUERTE: No podía ser yo porque no juego al ajedrez. Gin rummy, quizás.
NAT: Juega al gin rummy?
LA MUERTE: ¿Si juego al gin rummy? Juega McEnroe al tenis?
NAT: Es muy bueno, ¿no?
LA MUERTE: Muy bueno.
NAT: Le diré lo que haré...
LA MUERTE: No quiera llegar a ningún acuerdo conmigo.
NAT: Le reto al gin rummy. Si gana usted, me voy enseguida. Si gano yo, me da un poco más de tiempo. Un poquitín... un día más.
LA MUERTE: ¿Y quién tiene tiempo para jugar al rummy?
NAT: Vamos, vamos. Dice que es tan bueno...
LA MUERTE: Aunque me gustaría hacer una partidita...
NAT: Vamos, pórtese como un caballero. Jugamos media hora.
LA MUERTE: En realidad, no debería...
NAT: Aquí mismo tengo las cartas. No se ahogue en un vaso de agua. Vamos.
LA MUERTE: De acuerdo, empecemos. Juguemos un poco. Me re¬lajará.
NAT(tomando las cartas, una hoja, para anotar, un lápiz): No se arrepentirá.
LA MUERTE: No me dore la píldora. Vamos a las cartas, deme un agua tónica y algo de picar. ¡Vaya! Aparece un desconocido en su casa y usted no tiene ni patatas fritas para ofrecerle.
NAT: Abajo hay galletas en un plato.
LA MUERTE: ¿Galletas? Y si viene el presidente, ¿qué? ¿También le daría galletas?
NAT: Usted no es el presidente.
LA MUERTE: Dé las cartas.
(Nat da y sirve un cinco.)
NAT: ¿Quiere jugar a una décima de centavo para hacerlo más in¬teresante?
LA MUERTE: ¿No le parece aún lo suficientemente interesante para usted?
NAT: Juego mejor si hay dinero de por medio.
LA MUERTE: Lo que usted diga, Newt.
NAT: Nat. Nat Ackerman. ¿No sabe mi nombre?
LA MUERTE: Newt, Nat... ¡tengo tanta jaqueca!
NAT: ¿Quiere ese cinco?
LA MUERTE: No.
NAT: Entonces, recoja.
LA MUERTE (mirando sus cartas mientras recoge): Dios santo, no conseguí nada.
NAT: ¿A qué se parece?
LA MUERTE: ¿A qué se parece qué!
(A lo largo de la siguiente conversación, cogen y abren cartas.)
NAT: La Muerte.
LA MUERTE: ¿Cómo tendría que ser? Usted abrió allí.
NAT: ¿Hay algo después?
LA MUERTE: Aaahhh, se está guardando los dos.
NAT: Le estoy preguntando. ¿Hay algo después?
LA MUERTE (con aire ausente): Ya verá.
NAT: Ah, entonces, ¿voy a ver algo?
LA MUERTE: Pues, quizá no tendría que habérselo dicho de ese modo. Descarte.
NAT: No suelta usted prenda, ¿eh?
LA MUERTE: Estoy jugando a las cartas.
NAT: Pues bien, juegue.
LA MUERTE: Mientras tanto, le estoy regalando una carta tras otra.
NAT: No mire el mazo.
LA MUERTE: No estoy mirando. Lo estoy poniendo recto. ¿Cuál es la carta para cerrar?
NAT: ¿Ya está listo para cerrar?
LA MUERTE: ¿Quién dijo que estaba listo para cerrar? Lo único que pregunté es con qué carta se cierra.
NAT: Y lo único que yo pregunto es si debo esperar algo después.
LA MUERTE: Juegue.
NAT: ¿No puede decirme nada? ¿Adonde vamos?
LA MUERTE: ¿Nosotros? Para decirle la verdad, usted tropezará en un montón de pliegues en el suelo y se caerá.
NAT: ¡Oh, no quiero verlo! ¿Me va a doler?
LA MUERTE: Un par de segundos.
NAT: Extraordinario. (Suspira.) Lo que me faltaba Un hombre acaba de asociarse con Original Prêt-à-Porter y...
LA MUERTE: ¿Qué tal con cuatro puntos?
NAT: ¿Cierra y se va?
LA MUERTE: ¿Son buenos cuatro puntos?
NAT: No, yo tengo dos.
LA MUERTE: Está bromeando.
NAT: No, usted pierde.
LA MUERTE: ¡Dios santo! Y pensar que creía estar guardando los seis.
NAT: No, su turno. Veinte puntos y dos cajas. Dé. (La Muerte da las cartas.) Debo caerme al suelo, ¿eh? ¿No puedo estar de pie encima del sofá cuando suceda?
LA MUERTE: No; juegue.
NAT: ¿Por qué no?
LA MUERTE: ¡Porque todo el mundo se cae al suelo! Déjeme en paz. Estoy tratando de concentrarme.
NAT: ¿Por qué tiene que ser al suelo? ¡Es lo único que digo! ¿Por qué demonios no puedo estar al lado de un sofá cuando su¬ceda?
LA MUERTE: Haré lo que pueda. ¿Quiere jugar, sí o no?
NAT: De eso estoy hablando. Usted me recuerda a Moe Leftkowitz. Tozudo como una mula.
LA MUERTE: ¿Que le recuerdo a Moe Leftkowitz? ¡Soy una de las figuras más terroríficas que pueda imaginarse y al señor le recuerdo a Moe Leftkowitz! ¿Quién es? ¿Un peletero?
NAT: Ya le gustaría ser ese peletero. Gana ochenta mil dólares al año. Fabricante de pasamanos. Tiene su propia fábrica. Dos puntos.
LA MUERTE: ¿Qué?
NAT: Dos puntos. Voy. ¿Qué tiene?
LA MUERTE: Tengo una mano como el resultado de un partido de baloncesto.
NAT: Y son espadas.
LA MUERTE: ¡Si no hablara tanto!
(Vuelven a dar y siguen el juego.)
NAT: ¿Qué quiso decir cuando dijo que era su primer trabajo?
LA MUERTE: ¿Qué le parece?
NAT: ¿Quería decirme acaso... que antes de mí no ha muerto nadie?
LA MUERTE: Por supuesto que sí. Pero no los llevé yo.
NAT: Entonces ¿quién lo hizo?
LA MUERTE: Los Otros.
NAT: ¿Hay otros?
LA MUERTE: Claro. Cada uno tiene su forma personal de irse.
NAT: No lo sabía.
LA MUERTE: ¿Por qué habría de saberlo? ¿Quién se cree que es al fin y al cabo?
NAT: ¿Qué pretende decir con eso de quién me creo que soy? ¿Acaso soy un Don Nadie?
LA MUERTE: Nadie no. Es un confeccionista de prêt-à-porter. ¿De dónde va a sacar un conocimiento de los misterios eternos?
NAT: ¿De qué está hablando? Yo gano mucha pasta. Envié a mis dos chicos a la universidad. Uno está en publicidad, el otro se casó. Tengo casa propia. Llevo un Chrysler. Mi mujer tiene lo que se le antoja. Criadas, abrigo de visón, vacaciones. En este momento está en Eden Roc. Cincuenta dólares al día sólo porque quiere estar cerca de su hermana. Tengo que reunirme con ella la semana que viene, entonces, ¿qué piensa que soy? ¿Un tipo corriente?
LA MUERTE: Está bien. No sea tan quisquilloso.
NAT: ¿Quién es quisquilloso?
LA MUERTE: Yo también podría enfadarme porque me ha in¬sultado.
NAT: ¿Quién le ha insultado?
LA MUERTE: ¿No dijo que lo había desilusionado?
NAT: ¿Qué espera? ¿Pretende que tire la casa por la ventana?
LA MUERTE: No estoy hablando de eso. Quiero decir, yo personal¬mente, que soy demasiado bajo, que soy eso, que soy lo otro.
NAT: Dije que se parecía a mí. Es como un reflejo.
LA MUERTE: OK, está bien, corte, corte.
(Continúan jugando mientras sube el volumen de la música y se van apagando las luces hasta la oscuridad total. Las luces vuelven a encenderse lentamente; ha pasado el tiempo y se ha terminado la partida. Nat cuenta los puntos.)
NAT: Sesenta y ocho... ciento cincuenta... Bueno, ha perdido.
LA MUERTE (mirando, abatido, los naipes): Sabía que no debía haber tirado ese nueve. ¡Mierda!
NAT: Entonces, le veo mañana.
LA MUERTE: ¿Qué significa eso de que me ve mañana?
NAT: Me gané un día extra. Ahora déjeme.
LA MUERTE: ¿Habla en serio?
NAT: Un trato es un trato.
LA MUERTE: Sí, pero...
NAT: No me venga con «peros». Le gané las veinticuatro horas. Vuelva mañana.
LA MUERTE: No sabía que jugábamos por tiempo.
NAT: Lo siento mucho. Tendría que prestar más atención.
LA MUERTE: ¿Y ahora qué voy a hacer durante veinticuatro horas?
NAT: A mí ¿qué me importa? El asunto es que le gané un día extra.
LA MUERTE: ¿Qué quiere que haga... que camine por las calles?
NAT: Métase en un hotel, váyase al cine. Tome un schvitz. ¡No haga de eso un asunto de Estado!
LA MUERTE: A lo mejor se ha equivocado al contar.
NAT: No sólo no me he equivocado, sino que me debe, además, veintiocho dólares.
LA MUERTE: ¿Qué?
NAT: Así es, amigo. Aquí está, léalo.
LA MUERTE (revisándose los bolsillos): Tengo sólo unas cuantas monedas, pero no veintiocho dólares.
NAT: Le acepto un cheque.
LA MUERTE: ¿Un cheque? ¿En qué cuenta?
NAT: ¡Si todos mis clientes fueran como usted!
LA MUERTE: Ponga un pleito, demándeme, haga lo que quiera. ¿Cómo voy a tener yo una cuenta corriente?
NAT: Muy bien, muy bien. Deme lo que tenga y quedamos en paz.
LA MUERTE: Escuche, necesito este dinero.
NAT: ¿Por qué va a necesitar dinero La Muerte? Cuénteselo a su tía.
LA MUERTE: No haga bromitas. Está a punto de ir al Más Allá.
NAT: ¿Y qué?
LA MUERTE: ¿Cómo, y qué? ¿Sabe lo lejos que está?
NAT: ¿Y qué?
LA MUERTE: Y la gasolina ¿qué? ¿Y el peaje?
NAT: ¿Conque vamos en coche?
LA MUERTE: Ya verá. (Agitado.) Mire, vuelvo mañana y me da otra oportunidad para recuperar mi pasta, ¿eh? De lo contrario, tendrá problemas.
NAT: Como quiera. Es muy posible que gane una semana extra o un mes. Quizás un año... Del modo que juega...
LA MUERTE: Mientras tanto, me he quedado sin un centavo.
NAT: ¡Hasta mañana!
LA MUERTE (empujado hacia la puerta): ¿Dónde hay un buen hotel? ¿Qué hablo de hoteles si no tengo un céntimo? Iré a sentarme en una confitería. (Recoge el News.)
NAT: Eh, deje eso. Es mi diario. (Se lo quita.)
LA MUERTE (yéndose): ¡Y pensar que pude agarrarlo y llevármelo sin problemas! ¿Por qué me dejé enrollar con el rummy?
NAT (llamándole): Y tenga cuidado al bajar. ¡En uno de los escalones, la alfombra está suelta!
(Y, al instante, se oye un gran estruendo y el sonido de alguien que cae. Nat suspira, luego se dirige a la mesita de noche y hace una llamada telefónica.)
NAT: ¿Hola, Moe? Yo. Escucha, no sé si alguien me ha hecho una broma o qué, pero La Muerte acaba de salir de aquí. Jugamos un poco al rummy... No, La Muerte. En persona. O alguien que afirma ser La Muerte. Pero, Moe, ¡es un schlep! ¡El rey de los huevones!

TELÓN

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Ciao Antonioni


Esto va a parecer un obituario, pero es que también se nos ha ido Antonioni, el director de la película que todo moderno luce en chapa, en muchos casos sin haberla visto, o sea blow-up. Yo prefiero El eclipse, la verdad. Lo de Bergman me dejó bastante más triste, infinitamente triste


Y mientras Manoel de Oliveira a sus casi cien años sigue rodando y haciendo ejercicio.

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7/30/2007

Muere Ingmar Bergman


A los 89 años, en su residencia de las Islas Faroe.


Persona, Gritos y susurros, la hora del lobo, los comulgantes, fresas salvajes (mi preferida, en la foto), el séptimo sello, cara a cara, como en un espejo, Sarabanda, Fanny & Alexander, el huevo de la serpiente, Un verano con Mónica....


Tanto hijo de puta suelto y se tiene que morir otro de los grandes.

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7/28/2007

PJ Harvey, White Chalk


Asegura Polly Jean Harvey que hay demasiada música ahí fuera como para perder el tiempo imitando lo que otros han hecho antes y/o mejor. Así, ha decidido reinventarse por enésima vez y echar el resto con un séptimo álbum de estudio que puede suponer un bofetón sonoro similar al que han propinado Low este año con “Drums And Guns”.

Si en “Uh Huh Her” parecía retomar por momentos las guitarras rugosas de sus inicios, en “White Chalk” (que se edita el próximo 24 de septiembre) entrega una colección de canciones desnudas hasta el hueso e interpretadas casi exclusivamente al piano, con puntuales refuerzos de guitarra o armónica. Etéreos coros, voces en falsete y teclados acuosos inundan un disco de escasa duración (once canciones en treinta y cuatro minutos), cuyo antecedente bien podría encontrarse en la hermosa canción que compuso años atrás con Pascal Comelade, “Love Too Soon”. De todas formas, que nadie piense que PJ se nos ha domesticado o ha perdido los papeles con uno de esos horrorosos discos plácidos “de madurez”. Pese a su desnudez sonora, pese a que Harvey apenas levante la voz (con excepción de los alaridos finales de la preciosa “The Mountain”), esta obra casi ascética está poblada por unas letras en carne viva repletas de ausencias y despedidas. Sus protagonistas se sienten tan solos que suplican descender a dos metros bajo tierra para poder contárselo a quienes ya se fueron (el lamento fúnebre de “To Talk To You”), así que piden a la oscuridad que les proteja (la estremecedora letanía de “Dear Darkness”) o se abandonan a los efluvios del éter ( “When Under Ether”). PJ Harvey, de nuevo rodeada por sus habituales John Parish o Eric Drew Feldman, ha cocinado a fuego lento uno de esos discos tan emocionalmente nocivos que te dejan clavado al asiento durante y después de su escucha.

7/27/2007

Leonard Cohen y las reediciones

Leonard Cohen tiene previsto publicar un nuevo disco para otoño, después del magnífico Dear Heather. Con la excusa, se van a reeditar los tres primeros discos del bardo canadiense, lo que en principio sería una noticia excelente para todos sus seguidores. En principio, porque a uno ya le parece excesivo el asunto de las fastuosas reediciones que venden como regalo para los fans pero que al final son una excusa para que las compañías discográficas engorden aún más esos beneficios que dicen que no tienen.
Veamos, si yo me compro el primer disco de Leonard Cohen, ¿por qué debería volver a pagar el porcentaje de derechos de autor, por ejemplo? En el mundo informático, si quieres adquirir la
nueva versión de un software que ya tienes ya tan sólo tienes que pagar la actualización. ¿Por qué aquí no sucede lo mismo? Ya he pagado el soporte, los porcentajes de distribución y he dado parte de mi dinero a la inmunda SGAE. ¿No podrían tener un detalle con los compradores del disco original? Lo digo porque, puesto que a las entidades de gestión de derechos se les llena la boca con lo de la compra legal, podrían, por ejemplo, pasarnos un código para bajar el contenido extra de la Red por un precio proporcional. Pueden, pero no quieren.
La verdad, tampoco es que los extras sean para tirar cohetes. Songs from a room incluye dos versiones previas de Bird on the wire y You Know who I am. Songs of love and hate (mi disco favorito de Cohen) incluye una version primigenia de Dress researhal Rag. Por lo menos, la reedición del primero de los discos de Cohen, Songs of Leonard Cohen, tiene dos inéditas, Store Room y Blessed is the memory.
En total, tres demos y dos canciones inéditas; un chollazo, vaya. Y sí, el rollo del digipack que al final se rompe antes y es un coñazo. Y sí, vienen las letras y “material gráfico inédito” (ja), que a golpe de Google tardas un segundo en encontrar. Yo esta vez no pico.

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7/25/2007

La mirada del otro

Sus nombres no aparecen con cuerpo grande en los títulos de crédito pero el trabajo de los operadores de cámara es delicado y esencial. Famosas secuencias del mundo del cine podrían haber pasado desapercibidas sino fuera por su habilidad .

Cuando se menta el nombre de László Kovács, en el 90% de los casos viene a la cabeza el genial Paul Belmondo de Al final de la escapada, y no el excelente profesional que fotografió Easy Rider o Luna de papel. La labor del director de fotografía no suele llevarse los oropeles destinados a directores y guionistas, pero sin su trabajo no se entienden algunas de las obras cumbres del celuloide. Los más importantes cineastas de la historia siempre han contado con una mano derecha en quien delegar asuntos como la óptica a utilizar, el encuadre, las texturas del filme o la iluminación natural y artificial adecuada para cada escena.
El gran angular americano

Matrimonios en ocasiones muy mal avenidos, pero siempre fieles, fueron los formados por Erich Von Stroheim con William Daniels, Robert Burks al servicio de Alfred Hitchcock (para quien trabajó en hasta 12 películas) y, especialmente, Gregg Toland con Orson Welles. Hasta la llegada de Toland a Hollywood, en la meca del cine no se habían planteado las posibilidades que ofrecía la iluminación de los rostros para expresar estados de ánimo y no simplemente para buscar efectos estéticos.
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7/24/2007

En construcción

En Construcción es, en esencia, una mirada de más dos horas y múltiples ángulos (incluidos los muertos) a la construcción de un edificio en una de las zonas más emblemáticas de Barcelona, El Raval; también es la historia de la crisis del microcosmos urbanita cuya vida se ve afectada de una u otra manera por el cambio de fisonomía del entorno. En Construcción se concibió en el marco del Master de Documental de Creación de la Universidad Pompeu Fabra. José Luis Guerín contó con la ayuda de los propios alumnos del Master para, durante tres años, filmar horas y horas de material.
Como tantas otras películas de José Luis Guerín, En construcción pretende trasladar a lenguaje fílmico los efectos devastadores del paso del tiempo, aquí representado por la mirada de desconcierto de los ancianos que ven como se desmorona sin remisión el universo que conocían y podían entender, y el descubrimiento de unos restos arqueológicos en la zona de construcción en una secuencia que enfrenta la melancólica y serena mirada al pasado con un presente tan incierto que más vale no estar pensando en el futuro.
En Construcción, sobre cuya naturaleza fílmica se debatió largo y tendido en el momento de su estreno, es cine documental en el que se prescinde de la voz en off para dársela a los protagonistas de esta particular Corte de los Milagros. En este sentido, se trata también de cine social hecho desde de las tripas, sin aspavientos ni efectismos, que conmueve cuando se digiere y se mastica, como en los mejores momentos de Loach.
El ojo de la cámara atrapa a los personajes sin decantarse por ninguno ni juzgar sus motivaciones. Tan sólo se preocupa de reflejar tal cual la realidad y sus lecturas poliédricas, dejando al espectador que lea entre líneas si quiere extraer la propia. Se trata de un ejercicio suicida en unos tiempos en los que se llegan a digitalizar las lágrimas (como las de Jennifer Connelly en Diamantes de sangre) para manipular sentimientos y provocar emociones a golpe de efecto como quien dirige un rebaño. No, aquí la mirada es más limpia y libre, y el espectador es tanto voyeur como cómplice de lo que se le cuenta. En construcción es un ejercicio gozoso de reivindicación del placer de mirar y sostener la mirada, de pararse a contemplar y abrir los ojos por algo más que por inercia.
Y es que, aunque En Construcción está rodada en Barcelona, posee vocación netamente universal. No hace falta haberse criado en el barrio para reconocer y reconocerse esos personajes tan dolorosamente humanos. Tres años de rodaje deben crear vínculos, de otra manera no se entiende la ternura que desprenden desde el relamido (por cursi) obrero marroquí que entona odas a la lucha de clases hasta la pareja de yonkis que siguen vivos porque no saben hacer nada más, por pura abulia. Podría tratarse de gente de tu barrio. Podrías ser tú.
Aunque todo montaje lleva implícita una intencionalidad más o menos consciente, el afán de objetividad en esta obra de Guerín se ve potenciado por una cuidada planificación del tempo en secuencias extraordinariamente largas, en las que se mezclan retazos de conversación captados al azar con el ruido ensordecedor de la maquinaria o el tintineo de vasos en el bar de turno. La banda sonora del funeral de un barrio en descomposición. Los cantos de sirena que arrastran a los navegantes al abismo, aunque no al silencio, gracias a dos horas de celuloide en cuyos poros se cuela la vida a borbotones.
http://www.miradas.net/2007/n64/estudio/enconstruccion.html

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7/23/2007

Michel Gondry ordena un cubo de rubik con su nariz

Y todos sabemos lo jodidamente difícil que era hacerse el cubo...

7/22/2007

Desintegración

Ya lo decían The Smiths en su día (bueno, no decían exactamente esto, pero algo parecido), que no hay que olvidar los discos que te hicieron llorar, en todos los sentidos, o los que te cambiaron la vida, porque en ocasiones fueron lo único que tuviste a tu lado. Después de un par de buenas conversaciones sobre música hace poquito con amigos se habló varias veces sobre dos discos que, pasen los años que pasen, siempre vienen a salvarte o traerte buenos recuerdos. Hay discos objetivamente mejores y más arriesgados, pero no me emocionan ni la mitad que...


The Cure, Disintegration
"I think it's dark and it looks like rain", you said
"And the wind is blowing like it's the end of theworld" you said
"And it's so cold it's like thecold if you were dead"
And then you smiled for a second.
"I think i'm old and i'm in pain" you said
"And it's all running out like it's the end of the world" you said
"And it's so cold it's like thecold if you were dead"
And then you smiled fora second
Sometimes you make me feel
Like i'm living at the edge of the world
Like i'm living at the edge of the world
"It's just the way i smile" you said




Los planetas, Super 8
Siempre pienso que me han engañado,
que algo tan pequeño
no puede afectar así al cerebro.
Pero ahora siento
una sensación intensa
entre los oídos.
Y a partir de ahora todo es distinto.
Encerré al diablo
en esta caja
y me he dormido.
Cuando me despierto,
la veo sentada sonriendo sobre mi cama.
Mira dulcemente,
y me besa y me abraza.
Pronto siento que algo me está robando el alma.
Con esfuerzo consigo
separar sus labios de los míos.
Logro separarme escupiendo sangre.
El roce de su piel quema mi carne.
Mira desde la cama
inocente y asustada.
La piel brillando
casi con escamas
y descubro un brillo endemoniado en su mirada,
veo claramente en ella el rostro de mi hermana.
Vuelvo hacia la caja y siento
un escalofrío al verla destapada.
Cuando vuelvo la mirada
no está ella
ya no hay nada,
sólo hay una risa que me hiela el alma.
Algo muy difícil de explicar con palabras.

Es lo que tienen estos domingos de verano, que te ponen perezoso y tontorrón.

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7/21/2007

¿De verdad había para tanto?


Cómo si fuera mentira lo que cuenta esta portada censurada al Jueves....

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7/20/2007

El abrazo del boxeador. Entrevista a The National


Cuando lo fácil hubiera sido repetir las coordenadas de su aclamado “Alligator”, The National han optado por reinventarse y crear el maduro y sosegado “Boxer”, uno de esos discos que crecen con las escuchas y acaba por hacerse imprescindible.

Aunque The National llevan una década combinando arrebatos confesionales con turbios estallidos eléctricos no lograron el merecido reconocimiento hasta la publicación en 2005 de “Alligator”, que les convirtió en objeto de admiración por parte de la blogosfera musical, la crítica de medio mundo y celebridades del calibre del Boss. Matt Berninger (voz) y Aaron Dessner (guitarra) dicen no sentirse especialmente presionados ante la publicación de su nuevo disco “Boxer” .“Es agradable saber que la gente se ha creado cierta expectación sobre el contenido del disco, pero no sentimos la necesidad de satisfacer a nadie, salvo a nosotros mismos. Ciertamente, la gente que se enamoró de “Alligator” encontrarán en este disco elementos con los que nos contaban y que quizá le sorprendan. Desde luego, nuestra intención no era limitarnos a hacer una continuación de aquel disco”.
La prueba palpable de que The National ha decidido asumir nuevos retos es que la banda no se ha planteado “Boxer” como una mera colección de canciones sin conexión entre sí. (Berninger) “Tiene una personalidad diferente a cualquier disco que hayamos concebido hasta la fecha. Está concebido de forma global, como un todo unitario recorrido por un flujo interno. Si el anterior disco se movía entre extremos, casi como una montaña rusa, podemos decir que “Boxer” es como un paseo en pony (risas)”. El quinteto de Ohio afincado en Nueva York se ha preocupado más en esta ocasión de crear sugestivas atmósferas que en componer canciones que siguieran a rajatabla el esquema estrofa-coro-estrofa. (Dessner) “Es nuestro trabajo más artesanal. Hemos cuidado especialmente las melodías y arreglos con el objetivo de crear canciones atemporales. Hemos intentado que cada uno de los instrumentos tenga su voz y espacio propios, lo que para nosotros es nuevo. Así, aunque parece que haya más baterías en el disco lo que ocurre es que les hemos dado mayor presencia”.
“Boxer” es un trabajo repleto de capas sonoras, que parece nadar a contracorriente de estos tiempos de escuchar una vez y almacenar en el disco duro. Resultan claves en el sonido del álbum los arreglos de cuerda de Padma Newsome y colaboraciones como las de Sufjan Stevens. ( Berninger) “Padma es un músico que trata siempre de no repetirse a sí mismo para no caer en las orquestaciones obvias. Nos une a él una estrecha relación desde hace años y en muchos sentidos es como si fuera el sexto miembro de la banda. Muchas de las ideas que aportó han acabado en el disco, que está bastante impregnado de su personalidad. En cuanto a Sufjan, es uno de nuestros mejores amigos y pensamos que hay un par de canciones ("Racing like a pro" y "Ada") en las que su estilo al piano podría encajar bastante”. Manejando el timón para llevar la nave a buen puerto está la mano del productor Paul Katis, habitual de Interpol. (Berninger) “En el seno de la banda hay frecuentes discusiones sobre la dirección a tomar. Paul trató de encauzar las conversaciones para llevarlas a buen puerto. No es el tipo de productor que imponga su criterio. Es bastante flexible”.
Hasta las intuitivas letras del compositor Matt Berninger, pobladas por urbanitas alienados y emocionalmente castrados, parecen haberse contagiado del valiente paso adelante dado por la banda. (Berninger) “No es que ya no me interese por hablar de lo que sucede en el interior de los apartamentos de la ciudad, pero ahora las letras incorporan un tipo de imaginería fantástica con la que trato de describir la forma en que tienen los personajes de evadirse del mundo real o evitarlo directamente. La mayoría de los protagonistas de las canciones tratan de escapar de algo o de alguien. Para ello se protegen mediante un mecanismo de defensa mental que me gusta llamar como desconexión eufórica”. “Boxer” es el segundo trabajo de The National con el mítico sello inglés Beggars Banquet, una elección que podría parecer evidente a priori teniendo en cuenta el pop de cámara practicado por la banda. (Dessner) “La elección del sello se debió más a su soporte financiero y carácter independiente que a la idiosincrasia de los grupos con los que suele trabajar. Nos halagan las comparaciones con grupos como Tindersticks, que seguramente vienen derivadas de la voz de barítono de Matt, pero no pensamos que sean una influencia directa. Te puedo asegurar que ya es bastante difícil que conectemos entre nosotros a la hora de crear canciones como para pensar en otro tipo de conexiones (risas)”. Javi pulido.
(mondosonoro julio-agosto)

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7/19/2007

Hijos de puta (hay que decirlo más)

A Jaime, el sacerdote de su parroquia le daba alcohol antes de abusar de él. Por eso le ha costado tanto recordar y denunciar lo que sufrió cuando tenía 13 años. Rita fue violada por un sacerdote que después llamó a siete más para que también abusaran de ella cuando era niña. Embarazada, fue enviada a Filipinas a dejar allí el bebé con la orden de no hablar nunca de lo ocurrido. Sigue leyendo

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La culpa de todo la tiene Yoko Ono


El apañado remix que en 2003 hicieron Pet Shop Boys de “Walking on thin ice” abrió la puerta a la operación de recuperación de la figura de Yoko Ono para las nuevas generaciones. La jugada tuvo continuidad hace bien poco, con la edición de un disco, “Yes, I´m a witch”, en el que The Flaming Lips, Spiritualized o Cat Power llevaban a su terreno algunas de las canciones bandera de la viudísima del pop. Ahora se publica “Open your box”, un disco de remezclas en el que Ono deja que reputados nombres de la pista de baile manipulen sus canciones. Eso sí, si lo que quería era poner al día su repertorio parece que va con un retraso de diez años, porque la nómina de colaboradores del disco incluye, entre otros, a Basement Jaxx o Danny Tenaglia; es decir, que “Open your box” supura house machacón y toneladas de vocóder como para enterrar a Cher. Lo peor del disco no es que la citada “Walking on Thin Ice” se repita hasta en tres ocasiones, sino que la mayoría de los temas han sido remezclados con desgana, como para cobrar y cumplir el expediente. El resultado final, pese a algún logro puntual (la vitamínica “You´re the one” a cargo de Bimbo Jones o la aportación de Pet Shop boys) recuerda bastante a aquellas fiestas familiares en las que la abuela se pasa con el vino y suelta un “dabuten” para hacerse la moderna. Tampoco ayuda a tomarse en serio la cosa el hecho de que, sabiendo el alto concepto que tiene Ono de su repertorio, el disco se cierre con una versión marciana de, ejem, “Give peace a chance”, de Lennon. Javi Pulido.

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7/18/2007

Caminando en línea recta


Caminando en línea recta

Con “Our Love To Admire” (Emi/Virgin), Interpol dan un paso adelante, aunque tímido, a la hora de arriesgarse con nuevos experimentos sonoros. Eso sí, mantienen intacta su capacidad de crear canciones tan pronto hipnóticas como adictivas.

La fiebre del revival post-punk que nos ha asolado durante los últimos años ha acabado provocando delirios de grandeza en algunas bandas, como en el caso del segundo disco de Bloc Party, y numerosas bajas por defunción y/o incapacidad manifiesta. De momento, y hasta nueva orden, Interpol se salvan de la quema gracias a un tercer disco en el que siguen dando muestras de su buen olfato a la hora de componer canciones. Paul Banks, vocalista de la banda, entiende el nuevo material como un punto de inflexión en la carrera de los neoyorquinos.
“Escribimos algunas de las canciones de ‘Antics’ cuando aún estábamos de gira con “Turn On The Bright Lights” por lo que, en cierta medida, formaban parte del mismo proceso creativo. Tras una gira de casi tres años decidimos tomarnos por primera vez un descanso de unos meses antes de afrontar la creación de nuevas canciones. Cuando empezamos a componer las canciones de ‘Our Love To Admire’ partimos prácticamente de cero. Se trataba de un material totalmente nuevo en el que, de alguna manera, queríamos que se plasmara todo lo que hemos aprendido durante todos estos años, es decir, el proceso de maduración de la banda”. Para conseguirlo, la banda recurrió por primera vez en su carrera a la opinión de alguien externo para coordinar con ellos el trabajo de producción. El elegido fue Rich Costey, que ha trabajado con bandas como Franz Ferdinand, Bloc Party o Nine Inch Nails.
“Su rol en el disco no fue precisamente el de productor al uso. Cuando contactamos con él nosotros ya habíamos compuesto las canciones y sabíamos cómo sonaban en directo, así que no buscábamos tanto reinterpretarlas como encontrar la forma más eficaz de trasladar su energía al estudio. Rich se convirtió en otro miembro de la banda que nos asesoraba a la hora de, por ejemplo, elegir las baterías adecuadas para cada canción. Más que asesorarnos para rehacer las canciones, aportó energía creativa al proceso de traducción de las composiciones al lenguaje de estudio, que era exactamente lo que pretendíamos”. La apuesta por Costey se ha visto acompañada por la llegada de nuevos instrumentos que hasta ahora no estaban presentes en la música de la banda de Nueva York, como la inclusión de un octeto de metal o una mayor presencia de los teclados en composiciones como “Pioneer To The Falls”. “Siempre ha habido teclados en nuestra música, aunque desde un punto de vista casi ornamental, no tan esencial como en algunas de las nuevas canciones. Hasta ahora, componíamos con la guitarra y después Carlos incorporaba los teclados. Aquí hemos podido hacerlo directamente con la ayuda de un ordenador. En realidad siempre fue nuestra intención hacerlo así, aunque hasta ahora no hayamos podido por razones tecnológicas o meramente circunstanciales”. Banks me asegura en nuestra entrevista telefónica que durante las sesiones de composición y grabación de “Our Love To Admire” la banda sintió un grado de libertad similar al de sus inicios, aunque lo cierto es que el disco no se aleja demasiado de la fórmula que tan bien funcionó al grupo en ocasiones anteriores. De hecho, el single de adelanto, “The Heinrich Manuever” podría haber encajado sin problemas en cualquiera de sus dos discos previos. Siguen presentes los desarrollos dramáticos, las guitarras dolientes y los bajos elásticos, además de la costumbre de introducir el disco con la ya clásica canción-río. “En contra de lo que nos han dicho en ocasiones, no pretendemos marcar el tono del álbum con ese tipo de canciones. No son una carta de presentación para lo que vendrá después. Lo que queremos con este tipo de canciones lentas y atmosféricas que abren los discos es tratar de trasladar al oyente a un estado mental determinado, en lugar de golpearle con canciones mucho más directas como en su día ‘Obstacle 1’ o ahora ‘Mammoth’”. En realidad, “Our Love To Admire” se deja lo mejor para el final, con la sorprendente “The Lighthouse”, un recitado fúnebre de Banks montado a lomos de una guitarra hipnótica que augura, esperemos, cambios para el futuro. “No tuvimos muchas oportunidades de ensayar la canción antes de entrar al estudio. Tan sólo contábamos con el esqueleto instrumental compuesto por Danny con una guitarra de más de cincuenta años de antigüedad y no sabíamos qué resultado iba a adoptar al final. Finalmente, acabamos la letra y los arreglos a última hora en el estudio, en contra de lo que solemos hacer habitualmente. Se trata de un tipo de canción sin percusión muy complicada y diferente a cualquier cosa que hayamos hecho antes; una de las que más nos gusta”. A diferencia de discos anteriores, grabados en una casa en Connecticut, el tercer disco de Interpol se ha registrado en los estudios Electric Lady, en el West Village de Nueva York. La presencia de la ciudad se deja sentir en unas letras algo más sarcásticas que de costumbre. “Es inevitable que la ciudad en la que vives afecte a tu forma de pensar y expresarte. Nueva York es un sitio muy intenso para vivir, que afecta de las maneras más extrañas que te puedes imaginar. Dicho lo cual, me es muy difícil precisar el tipo de relación exacta entre el contenido de las letras y el lugar geográfico en el que te mueves. Aunque es cierto que la presencia de la ciudad ha influido en las letras, pienso que muchas de las mismas seguirían siendo las mismas aún viviendo en otro lugar”. Con los años, parece que de algún modo Interpol han conseguido instalarse en la cómoda posición de la que disfrutan bandas como Depeche Mode o The Cure, que aún obteniendo notable éxito comercial, siguen siendo consideradas como bandas de culto. “Esa cuestión tiene una doble vertiente. Por un lado parece que la etiqueta de grupo ‘de culto’ está asociada a la idea de banda pequeña o underground. Al menos en mi caso, no tendré ningún problema si nos convertimos en una banda grande; me parece bien. Pero por otra parte, ser una banda de culto implica contar con un grupo incondicional de seguidores que aprecian y analizan al dedillo lo que haces. Se trata de algo que nos sucede y de lo que estamos muy orgullosos. Me parece que, como banda, nos encontramos en una posición envidiable”. Y es que, en apenas cinco años, Interpol ha pasado de ser objeto de comparación constante con bandas como Joy Division o The Chameleons a convertirse en un referente para nuevas bandas que calcan literalmente su sonido. “Nunca hemos tenido la impresión de sonar a nada que no fuera a nosotros mismos, aunque no nos importan las comparaciones con ciertas bandas. Al principio era incluso excitante. Ahora hemos llegado al punto en que prensa y público comparan nuestros discos entre sí y no en relación a otros grupos, que es lo que pretendíamos conseguir. De todas formas, si formas parte de una banda considero que es mejor no estar racionalizando ni pensando demasiado en lo qué significa tu grupo en relación con el resto de la escena”.


El original, en Mondosonoro de julio-agosto

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7/17/2007

¿Amigos?

Ahora sí, con los deberes hechos antes de lo previsto, vuelvo. Con un poquito de suerte y tiempo migro pronto los contenidos a Wordpress, que es más comodo y aparente. De momento, a conformarse con las bondades de blogger.

7/02/2007

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(página en construcción)