
Pues no sé bien que pensar de Planet Terror, el 50% de ese proyecto que tan estrepitosamente ha fracasado en Estados Unidos. Me parece que a Rodríguez, con la excusa de que homenajea géneros menores, se le permiten deslices de dirección y guión bastante sonrojantes. De todas formas, le tengo mucha envidia y hasta algo de respeto por tener los santos cojones de llevar a Hollywood proyectos inspirados en cine de serie Z. De spy kids a The faculty, rueda siempre lo que le da la gana.
En fin, vista como película de zombies, o algo así, no es la mitad de interesante que El amanecer de los muertos, e incluso se queda por debajo de lo último de Romero. Tiene un ritmo muy irregular y a veces, en su reconocido intento por conseguir ese look cutre, resulta algo forzada. Si lo que pretendía es simplemente hacer pasar un buen rato a los espectadores, por momentos lo consigue, pero pudiendo alquilar en DVD Shawn of the dead, una divertidísima parodia del género de zombies que aquí se estrenó con el título de Zombies Party, yo optaría por la segunda. Si lo tomamos como cine directamente trash, de ese que resulta mejor cuando más surrealistas sean los efectos, yo me quedaba con Slither, de hace un par de años, o directamente me repaso la filmografía de la Troma. Lo que pretendo decir con todo esto es que la película de Robert Rodríguez en ningún momento ofrece nada distinto o mejor a lo que aparece en las películas del rollo Grindhouse, bastante fáciles de conseguir ahora con el e-mule. No hay un solo destello de genio en toda la película. A Tarantino se le puede reprochar, como a Rodríguez, que “toma prestados” cien mil elementos de otras cien mil películas. Sin embargo, aprovecha todos esos retales para conseguir criaturas con vida propia, divertidas, impactantes. Ambos tienen mucho morro, pero Tarantino ha demostrado ser un director versátil, mientras que Rodríguez aún no ha conseguido una película capaz de pasar a la historia más allá de la coartada kitsch (lo siento, pero Sin City me pareció aburridísima). Por eso, espero como agua de mayo ver lo que ha hecho Quentin Tarantino con Death Proof, la segunda parte de este díptico psicotrónico, y de la que me han hablado tan bien quienes han disfrutado de ella.
(reflexiones compartidas a la limón en una noche del pesado agosto madrileño con el gran periodista y mejor persona Raúl Alvárez, al que puedes leer en La Guía del ocio)
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